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OPINIÓN

De política y cosas peores

De política y cosas peores

ARMANDO CAMORRA 1 sep 2026 - 07:29

Noche de bodas. El novio le hizo a su desposada una pregunta impertinente. En vez de preguntarle cuál es la capital de Dakota del Sur, o cuál es la raíz cuadrada de un círculo, le preguntó: “¿Cuántos hombre ha habido en tu vida antes que yo?”. Ella guardó silencio, aunque el galán no supo dónde. Tras larga pausa le dijo él, severo: “Estoy esperando”. Replicó ella: “Y yo estoy contando”. (No seas preguntón, galán. Lo que no fue en tu año no fue en tu daño). Dígase lo que se diga, el machismo sigue imperando reprobablemente en algunos individuos. Lo demuestra el relato que narraré en seguida. Al regresar de la luna de miel, y tras ocupar su nidito de amor, la recién casada le dijo a su flamante esposo: “Quiero poner las cartas sobre la mesa en relación con el acto del amor. Como decía mi abuela: ‘Más vale una colorada que no cien descoloridas’. O como mi abuelo decía: ‘Mejor un ¡cabrón! a tiempo que sermón mal deletreado’. Usaré un código de señales para normar nuestra vida sexual. Cada mañana deberás observar mi peinado para saber si esa noche deseo hacer el amor. Si llevo la raya del cabello al lado derecho, eso querrá decir que sí quiero. Si la llevo en medio, eso significará que a lo mejor quiero, a lo mejor no quiero. Y si llevo la raya del peinado al lado izquierdo, eso te dará a ver que de plano no quiero”. Replicó el joven marido: “Yo también usaré mi propio código de señales, que deberás observar cuidadosamente. Si después de la cena me tomo un jaibol, eso querrá decir que quiero hacer el amor. Si me tomo dos, eso significará que a lo mejor quiero, a lo mejor no quiero. Y si me tomo tres prepárate, porque va a valer madre lo de la raya del peinado”. Segalmex. Seguridad Alimentaria Mexicana. Negocio privado resultó ser esa dependencia pública, que alimentó solamente a una runfla de bribones enriquecidos a costa del país. Varios están ya tras de las rejas; uno está prófugo, temiendo que en cualquier momento le echen el guante, o los dos, pues uno solo no es suficiente para el tamaño de su latrocinio. Gerente de Recursos, se hizo de bastantes. Bueno es que los ladrones estén presos, y que se persiga al fugitivo, pero las investigaciones, y el castigo que de seguro derivaría de ellas, se han detenido sospechosamente al llegar al mero mero, pues con toda probabilidad eso implicaría llegar al mero mero mero. Lo de Segalmex es, por su cuantía, el mayor acto de corrupción cometido en México en la época moderna. Las prevaricaciones del priismo, por grandes que hayan sido, son robos hormiga comparados con esta mayúscula estafa. Imposible pensar que el cacique no haya tenido conocimiento de lo que estaba sucediendo en esa dependencia, siendo que todo dependía -y sigue dependiendode él. Incontables casos de corrupción hubo en el primer sexenio obradorista (en el segundo estamos ahora). No aludo a cosas de estatura si digo que Peña Nieto se queda corto ante López Obrador. Hablo de corrupción, materia en la cual AMLO superó por mucho a quien lo precedió. En modo farsesco López sacó un pañuelo blanco dizque para anunciar el fin de la corrupción. Debió haberlo sacado nada más para limpiarse la nariz. Al regreso de la Convención de Convencionistas en Las Vegas un ejecutivo le contó a su socio la experiencia que tuvo en la reunión: “Conocí a una hermosa mujer. Tras de breve cortejo acabamos en su cuarto con una botella de champán. Hicimos el amor. Cuando acabamos ella se acordó de su marido, y yo de mi mujer, y nos pusimos a llorar por el arrepentimiento. Y de ahí en adelante todas las noches fue lo mismo: coger y llorar, coger y llorar, coger y llorar.”. FIN

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