De política y cosas peores
Anoche le hice el amor dos veces seguidas a mi esposa”. Eso le dijo don Quelonio, señor de muchos años, al padre Arsilio en el confesonario. Acotó el sacerdote: “Si lo hiciste con tu esposa eso no es pecado”. “Ya lo sé replicó don Quelonio-. Pero a todo el mundo se lo estoy contando”. El agente le ofreció a Babalucas un seguro de vida. “No -rechazó el badulaque-. Mi compadre Nalo compró uno, y de cualquier modo se murió”. (Bien dice la sentencia popular: “Para el amor y la muerte no hay caja fuerte”). Simpática palabra es “tololoche”. No la registra la Academia, que tantas palabras omite registrar. El vocablo designa al contrabajo, y en Yucatán, donde se dice “toroloche”, a una especie de vihuela grande y redonda. Dice el señor Romero que el término es un hibridismo, del español “toro” y el vocablo maya “loch”, abrazado. Dejemos esas cuestiones a los lexicógrafos y vayamos al relato. Un músico que cargaba su contrabajo iba a subir al autobús. El conductor lo detuvo: “No puede subir con el tololoche”. Protestó el filarmónico, pero el chofer mantuvo su prohibición. El otro, exasperado, le dijo al individuo: “Pos métase su autobús ya sabe dónde”. Ripostó el hombre: “Si usted hace lo mismo con su tololoche, entonces sí puede subir al autobús”. “Sin paredón no hay Revolución”. Tal fue el ominoso lema del castrismo después de su triunfo sobre Batista. Un cruel régimen de terror fue instaurado por el tristemente célebre Che Guevara, asesino sin conciencia deificado por un dogmatismo carente de racionalidad. Tribunales llamados “del pueblo”, presididos por algún sargento que actuaba al mismo tiempo de fiscal y juez, condenaban a muerte en 10 minutos a alguien calificado por la turba, a mano alzada, de contrarrevolucionario. Centenares de buenos cubanos fueron llevados a la muerte por esa justicia sanguinaria. Sobre ella se fincó un gobierno tiránico que no admitía ninguna disidencia, que llamaba “gusanos” a sus opositores y castigaba con prisión o muerte cualquier oposición. Ese sistema dictatorial, de partido único, pervive hasta nuestros días, y mantiene en la opresión a un pueblo maravilloso que cada día se las arregla para sobrevivir en medio de penosas condiciones. El actual representante de esa dictadura, peor que aquella contra la cual se hizo la revolución, envió un mensaje congratulatorio a Morena por su aniversario. Avieso nombre de contenido subliminal es el de esa organización, Morena, que desde su nacimiento dio señales de insidia y falsedad. La felicitación del sucesor de los tiranos vincula a México no con Cuba, cuyo pueblo hermano merece afecto, admiración y reconocimiento, sino con el régimen que lo oprime y le cierra los caminos de la libertad. Infancia es destino, dicen unos. Juventud también. En nuestra Presidenta siguen latiendo dogmas del pasado, anacrónicos y obsoletos ya. De ahí sus acercamientos con gobiernos como los de Cuba y Nicaragua, y antes el de Venezuela, que diciéndose de izquierda son en verdad conservadores, estatistas y totalitarios. Las señales del rumbo que ha tomado la 4T apuntan hacia allá. ¡Qué bárbaro, imprudente escribidor! Tus palabras, cargadas de futuro, me provocaron una conmoción pilórica y duodenal que no se la deseo ni a mi peor amigo. Vuelve a tu ser, si es que vale la pena regresar a él, y relata un chascarrillo final antes de abandonar el escenario. La casquivana esposa le dijo a su amante, con quien estaba en la alcoba conyugal: “Si viene mi marido te metes en el clóset”. El tipo se inquietó: “¿Y si tarda en irse?”. “No te preocupes -lo tranquilizó la mujer-. Les tengo ahí agua y comida para cuatro días. (Nota: Y hay Wi-Fi). FIN.