Denuncia doctora del IMSS Durango falta de medicamentos para su hermano con epilepsia refractaria
La falta de medicamentos en la Clínica 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Durango impidió que la familia de un paciente con epilepsia refractaria obtuviera las recetas para surtir tres de los fármacos que requiere para su tratamiento, denunció la doctora Aleida Duarte, trabajadora de la misma institución.
La médica relató que acudió hace unos días a la unidad hospitalaria para acompañar a su madre a una consulta de su hermano Alfonso Duarte, un adulto que depende completamente de su progenitora y necesita un tratamiento farmacológico permanente.
Sin embargo, al concluir la consulta, el médico familiar no les entregó las recetas de levetiracetam, topiramato y lamotrigina, medicamentos que requiere el paciente para controlar su padecimiento.
De acuerdo con la denuncia, cuando su madre cuestionó la falta de las recetas, el médico le respondió que, si los medicamentos no estaban disponibles en la farmacia de la unidad, no podía emitirlas.
Para Aleida Duarte, esta situación contradice el compromiso anunciado por el director general del IMSS, Zoé Robledo, de surtir las recetas en un plazo de 36 horas, pues, señaló, no es posible obtener los medicamentos si previamente no se entrega el documento necesario para solicitarlos en farmacia.
“¿Cómo voy a surtir una receta que no me están entregando?”, cuestionó la médica, quien advirtió que la falta de emisión de las recetas puede ocultar el problema de desabasto, al impedir que quede constancia de los medicamentos que los pacientes necesitan y no reciben.
“Si no hay receta, no hay desabasto de medicamentos”, expresó.
La doctora explicó que también trabaja en el IMSS, aunque en un área donde no tiene entre sus funciones la prescripción de medicamentos, por lo que conoce las dificultades que enfrenta el personal para atender a los pacientes cuando faltan insumos.
Señaló que, ante estas carencias, los trabajadores deben buscar alternativas para mantener la atención médica, pero aseguró que expresar inconformidades puede representar un riesgo para quienes laboran en la institución.
Duarte reconoció que hacer pública su denuncia también la expone a posibles represalias, tanto por parte del sindicato como de las autoridades del Seguro Social, incluso con la posibilidad de que sus derechos sindicales se vean afectados.
No obstante, sostuvo que en esta ocasión habla como hermana de un derechohabiente que no puede expresar por sí mismo sus necesidades y como hija de una mujer adulta mayor que depende de ella para gestionar la atención médica de su hijo.
“Pero ahorita no estoy como trabajadora del IMSS, estoy como hermana de un derechohabiente que no puede decir lo que él necesita. Mi mamá es una persona de la tercera edad, soy su voz ante esta falta de medicamentos que lo están afectando”, manifestó.
La médica pidió que las autoridades escuchen a los pacientes y sus familias, pues advirtió que la falta de recetas representa una barrera adicional para quienes dependen de medicamentos indispensables para mantener controladas sus enfermedades.
“En verdad quisiéramos ser escuchados como derechohabientes”, expresó, al insistir en que el problema no puede considerarse resuelto si los pacientes ni siquiera reciben las recetas para intentar conseguir sus tratamientos.
La denuncia pone sobre la mesa la situación que enfrentan los derechohabientes cuando los medicamentos no están disponibles en las unidades médicas y, además, no se les entrega la documentación necesaria para gestionar su surtimiento.