Rotas. Hay tapas en las calles de Durango que incluso se encuentran completamente destruidas; también representan un peligro para todos por el filo metálico que tienen.
En distintas zonas de la capital, los registros y alcantarillas sumidas, salidas o fracturadas se han convertido en un problema cotidiano para quienes transitan a pie, en bicicleta o en automóvil. Lo que comenzó como casos aislados hoy es un tema recurrente en reportes ciudadanos. Vecinos señalan que algunas tapas llevan meses hundidas o rotas, mientras que otras han sido reparadas de manera superficial, generando preocupación por los accidentes que podrían derivarse.
Muchas de estas instalaciones fueron colocadas hace años y, con el tiempo, la estructura que las sostiene ha perdido firmeza. El paso constante de vehículos pesados acelera este desgaste; el marco se fractura, la tapa pierde nivel y termina hundiéndose. A esto se suman fugas subterráneas, tanto de agua potable como de drenaje, que reblandecen el terreno y ocasionan colapsos repentinos.
Las consecuencias pueden llegar a ser directas y visibles. Para un peatón, un registro hundido puede significar una caída grave; para ciclistas, un bache de este tipo puede provocar una caída que los exponga al tráfico, obligándolos muchas veces a invadir carriles de autos para evitar los huecos.
Los automovilistas tampoco están exentos de daños, pues estas irregularidades afectan la suspensión, ponchan llantas o doblan rines.Mientras avanza el año, el deterioro de registros y alcantarillas continúa afectando la movilidad y seguridad en Durango.





