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OPINIÓN

Disidencia trumpista ante la ONU

Verdad amarga.

Disidencia trumpista ante la ONU

ENRIQUE SADA SANDOVAL 25 sep 2026 - 08:28

Tras la caída del Muro de Berlín, muchos esperaban que quienes tiranizaron a una tercera parte de la humanidad impunemente, tras el encono de la Guerra Fría a lo largo del siglo XX, enfrentarían las consecuencias de sus actos, dando pie en la sepultura a lo peor del autoritarismo en países como China, Cuba, Irán y Corea del Norte. Sin embargo, lo que nadie imagino fue que quienes apoyaron estos regímenes no solo encontrarían abrigo al Interior de la Organización de las Naciones Unidas sino que este mis organismo permitía que recibieran también respiración de boca a boca, perpetuando la represión liberticida, el hambre y la violencia sistémica que tanto les caracterizara hasta ya entrado el siglo XXI, sin que nadie les sancionara o interviniera.

Esta era al menos la tendencia ominosa en la que cientos de países solo se tapaban los ojos y se cruzaron de brazos, al menos hasta que ocurrió la intervención norteamericana en la Venezuela chavista donde el tirano Nicolás Maduro terminó ante una Corte de Nueva York, juzgado por narcotráfico y crímenes de lesa humanidad este mismo año.

Sin embargo, la guerra y el conflicto han seguido marcando la pauta hasta la fecha en lo que no cesa la Guerra entre Rusia y Ucrania, desatada hace seis años, ni el conflicto entre Estados Unidos contra el Califato terrorista en Irán, que se aferra al Estrecho de Ormuz como garantía de negociación última tras perder ya a cuatro jefes de Estado, empezando por la muerte del ayatolah.

De aquí que durante su reciente intervención ante la LXXXI Asamblea General de las Naciones Unidas, el Presidente estadounidense Donald Trump emitió una contundente advertencia a lo que aún queda del régimen iraní ciertamente, pero sin dejar de criticar la complicidad de años de muchos países al igual que el de las instituciones multilaterales ante las últimas crisis globales.

?En su discurso de aproximadamente 35 minutos, se refirió al conflicto bélico con la República Islámica de Irán, afirmando que se encuentra ante la decisión crucial de alcanzar un acuerdo diplomático con Teherán o utilizar la fuerza militar decisiva para aniquilar el régimen: “Tengo una gran decisión que tomar. ¿Se logrará un acuerdo con Irán que les permita reconstruir y crear un país mucho mayor que antes, o aniquilo a la República Islámica rápidamente, sin darles la oportunidad de volver a matar y destruir?” ?A lo anterior sumó también una denuncia directa—la única de hecho—sobre la persecución anticristiana no solo en Nigeria y Sudán por parte del islam sino también severas críticas al Consejo de Derechos Humanos en su propia cara, señalando su silencio cómplice y acusándolos de hipocresía contra las comunidades perseguidas, permitiendo que se atente impunemente contra la Libertad religiosa a nivel global: “Los cobardes e hipócritas del Consejo de Derechos Humanos tienen muy poco que decir sobre la persecución de los cristianos en todo el mundo”, afirmó Trump, señalando que la discriminación y violencia contra esta fe ha alcanzado niveles inaceptables”.

?Por lo que respecta a la defensa de la soberanía, lejos de la antigua política aislacionista definida por George Washington tras la revolución de Independencia en 1776, y asumida por Trump durante su primer periodo presidencial, el mandatario argumentó que las instituciones globales han priorizado debates ideológicos sobre temas migratorios o de género en lugar de proteger la vida y las libertades fundamentales de las minorías perseguidas en varios países, y no solo en los mencionados inicialmente.

?No cabe duda que este discurso, en cuanto cabe a la primera parte del mismo, ha venido a romper paradigmas por el lenguaje duro y franco con el que el neoyorquino se ha venido a expresar frente a lo que muchos todavía consideran la máxima tribuna global; misma donde se ha generado diversas reacciones diplomáticas, pero sin duda reavivando también el debate sobre el rumbo de las negociaciones de paz en Oriente Medio, en el resto del mundo libre y sobre todo lo más importante: el poner sobre la mesa la viabilidad funcional y la efectividad de aquellos organismos de protección de derechos humanos tradicionales que solo han guardado silencio ante este tipo de conflictos durante las últimas dos décadas.

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