Durango se convierte en santuario para la recuperación del lobo mexicano
Durango se convierte en un nuevo santuario para la recuperación del lobo mexicano, ya que alberga a cuatro ejemplares para su conservación: se trata de un macho alfa y tres hembras que fueron preliberados el fin de semana en la sierra de Tepehuanes.
En su nuevo hogar permanecerán durante un tiempo bajo cuidado en cuarentena; esta es una etapa fundamental para su adaptación antes de que puedan volver a recorrer y conquistar los bosques en total libertad.
La manada emprendió su viaje desde Ciudad Juárez, Chihuahua. Llegaron por vía aérea al municipio de Santiago Papasquiaro; después del aterrizaje continuaron su recorrido por carretera hasta la comunidad de El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, en el municipio de Tepehuanes.
El regreso del lobo mexicano a Durango es un hecho histórico, no solo para la entidad, sino a nivel internacional, por la importancia que representa para la conservación y resguardo de esta especie considerada en peligro de extinción.

El retorno de esta especie a la Sierra Madre Occidental se considera un símbolo de recuperación de los ecosistemas y un avance en la restauración del equilibrio de la naturaleza, por lo que se destaca la importancia de conservar los bosques, suelos y la biodiversidad.
Para la reintroducción del lobo mexicano se coordinaron esfuerzos binacionales entre México y Estados Unidos, en los que participaron organismos e instituciones gubernamentales para la recuperación de esta especie.

El sitio de reintroducción se ubica en la comunidad forestal de El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, en el municipio de Santa Catarina de Tepehuanes y fue posible a la aprobación unánime de la asamblea de la comunidad, que otorgó su respaldo para el establecimiento del proyecto en su territorio.