Elección. La gerencia de Caliente ha invertido bastante para escoger a los mejores lanzadores disponibles.
El Estadio Francisco Villa, también conocido como "El Volcán", hogar de Caliente de Durango se ha consolidado como uno de los parques más complicados para los pitchers dentro de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), principalmente por un factor clave, la altura.
UN FACTOR QUE PESA
Ubicado a más de 1,900 metros sobre el nivel del mar, el Estadio Francisco Villa se encuentra entre los inmuebles más altos de todo el circuito, lo que favorece el vuelo de la pelota y complica el trabajo de los lanzadores.
En este tipo de condiciones, los batazos suelen recorrer mayores distancias, lo que se traduce en juegos con más carreras y mayor presión para el pitcheo.
UNA PLAZA EXIGENTE
Para los pitchers visitantes, e incluso para los locales, lanzar en Durango representa un reto constante, ya que cualquier error puede convertirse en extrabase o cuadrangular.
Este contexto convierte al parque duranguense en uno de los escenarios donde el control, la estrategia y la precisión desde la lomita son más importantes que en otras plazas de la liga.
UN SELLO DEL BEISBOL EN DURANGO
Más allá de resultados, el estadio ha ido construyendo una identidad clara, juegos dinámicos, ofensivos y con condiciones que suelen inclinar la balanza hacia los bateadores.
Así, Durango se mantiene como una de las sedes más particulares del circuito, donde el pitcheo siempre está a prueba.