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DESARROLLO

El 'anhelado' desarrollo de Durango, una visión desde las Ciencias Sociales

La sociedad debe ser muy crítica y cuestionar las lógicas de desarrollo y de progreso que se quieren implementar, señala investigador.

El 'anhelado' desarrollo de Durango, una visión desde las Ciencias Sociales

CLAUDIA BARRIENTOS 2 feb 2026 - 14:14

El desarrollo es una palabra recurrente en Durango, ya que frecuentemente se asocia con una mayor actividad económica que impactará en la calidad de vida de los habitantes. Sexenio tras sexenio ha sido parte del discurso gubernamental, pero es algo que los duranguenses no han podido comprobar.

Antes de iniciar su estancia posdoctoral en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el investigador Daniel Guillermo Rodríguez, habló en entrevista para El Siglo de Durango sobre este tema.

El duranguense, quien ha recibido diversos premios y reconocimientos nacionales por la tesis con la que obtuvo el grado de Doctor en Ciencias Sociales, explicó que el desarrollo es una idea abstracta que significa cosas distintas para cada quien, por lo que se trata de un tema muy amplio porque a lo largo de la historia, particularmente de occidente, la idea de desarrollo se concibe a través de las dinámicas económicas para un mejor vivir de la población y se materializa a través de elementos tangibles como la tecnología, la técnica y la ciencia.

Hablando particularmente de Durango, explicó que a lo largo de los años se ha hablado de su gran potencial por tener elementos (no recursos) minerales, forestales, agua, ganadería y su gente trabajadora, entre otros. Y se le ha querido apostar a dichos elementos como motor de desarrollo. Sin embargo, “Durango ha pasado de frustración en frustración porque esa idea de desarrollo se materializa en elementos tangibles que cuando se obtienen no dan los resultados esperados. Por ejemplo, el ferrocarril de finales del siglo XIX, 1892, cuando llega se hablaba de que era el motor del desarrollo para Durango. La supercarretera, 2016, algo por el estilo. Cuando lo que descubrimos es que esos supuestos elementos que generan desarrollo, lo que han generado para Durango son más dinámicas de dependencia y explotación de materias primas”, explicó.

En tal sentido, refirió que los gobiernos a lo largo de la historia de Durango han adoptado la idea de desarrollo como un discurso legitimador, “porque se comprende que va más allá de las discusiones políticas, esto es ficticio, pero se asume así. Es decir, puede haber luchas políticas: izquierda, derecha, centro, diversos grupos, diversas fuerzas, lo que sea, pero todos buscamos el desarrollo de Durango. Nadie te va a decir: yo no quiero que Durango se desarrolle o yo no quiero que se combata la pobreza”.

“Eso se entiende que es un principio lógico que nos engloba a todos y que va más allá de las fuerzas políticas, cuando en realidad el discurso de desarrollo en cada administración, en cada época, en cada proceso se vuelve un discurso político, porque como el desarrollo significa algo diferente para las diversas personas, entonces cada administración dice: el desarrollo es esto. Por ejemplo, el desarrollo es la conectividad, más vuelos aéreos, más carreteras. Otro gobierno puede decir: no, el desarrollo es la llegada de inversión extranjera, empresas que vengan del continente asiático, de Estados Unidos, de Europa. Otros grupos o políticos te pueden decir: el desarrollo es la distribución de la riqueza, no generar más riqueza, sino la que ya existe que se distribuya mejor entre la población”. Por lo que también hay quienes lo conciben en relación a una mayor movilidad social.

De ahí que el desarrollo no se debería dejar solamente en manos de los políticos, sino que la sociedad debe involucrarse.

“El de la sociedad debería de ser un papel crítico, analítico, porque a final de cuentas todos estos discursos de desarrollo por más bonitos que se vean en un inicio, siempre dejan a alguien fuera. Por ejemplo, el discurso del desarrollo porfirista dejó fuera a grandes sectores de la población, especialmente del ámbito rural, lo cual nos ayuda a entender la Revolución Mexicana. Esta lógica de desarrollo de las reformas borbónicas en la época virreinal otra vez dejó afuera muchos sectores, lo cual nos ayuda a entender la lucha por la Independencia de México. Y los discursos de la actualidad que hablan de modernidad, de desarrollo, de progreso, por más lindos que se vean hay que preguntarnos como sociedad a qué sectores se está dejando fuera. Qué sectores se vuelven invisibles”.

En tal sentido, ejemplificó con los fenómenos de gentrificación que se dan en varias ciudades, que han ido expulsando a diversos sectores de la población a la periferia.

Asimismo, cuando se culpa a un grupo de personas que viven en una determinada zona por no estar “desarrollada”, “se les transfiere la responsabilidad a las víctimas de esa lógica que los excluyó, que los terminó dejando fuera, y esas mismas personas terminan reproduciendo esos discursos que legitiman su propia expulsión”, advirtió.

Precisó que afirmar que Durango tienen recursos naturales sería erróneo ya que más bien se trata de elementos que se llevan en estado puro grandes empresas a otros países, dejando la ganancia fuera del estado.

Haciendo la misma analogía, el país no produce automóviles, “los producen empresas estadounidenses y japonesas que instalan sus plantas en México porque hay mano de obra barata”.

Instituciones fuertes

El investigador explicó que, aunque en la actualidad, pudiera cuestionarse el “desarrollo” de los países catalogados como “desarrollados”, es posible observar que en general se trata de países con instituciones fuertes, no en el sentido autoritario ni de control, sino en el sentido de que no importa el grupo político que llegue al gobierno, mantienen la dirección de las políticas públicas y económicas “más allá de los deseos o presiones”.

Sin embargo, con frecuencia en países de América Laguna, y particularmente de México, se piensa a tres, seis años o a las próximas elecciones, y no se cuenta con políticas públicas a largo plazo.

Otra visión de desarrollo

En este contexto, hay autores que están más a favor del llamado desarrollo sustentable que está más asociado con decrecer que con crecer, “contrario a lo que se ha creído de que el aumento de producción y del Producto Interno Bruto es igual a desarrollo, el desarrollo muchas veces tiene que ver con decrecer. Muchas veces el desarrollo es entendido como vivir mejor e involucra que el Producto Interno Bruto disminuya, pero que se distribuya mejor. Y esa disminución conlleva un trato diferente con la naturaleza”.

“Es decir, no se trata de sacrificar a la naturaleza por el crecimiento, por la cifra, sino a veces sacrificar la cifra, bajar unos puntos para ayudar al elemento de la naturaleza y ayudar también no solamente a los bosques, el agua, etecétera, sino al ser humano”, comentó.

Esta visión de decrecimiento inclusive podría impactar en la salud mental de la población y la reducción de problemáticas sociales como el suicidio.

Además, expuso que en la actualidad se vive una reconfiguración de zonas de influencia de las llamadas superpotencias, en la que Estados Unidos busca ampliar su zona de influencia en Latinoamérica por lo que el panorama podría no ser muy alentador, por la posibilidad de un mayor extractivismo.

Ante un panorama que se percibe como sombrío, enfatizó que la sociedad debe ser muy crítica y cuestionar esas lógicas de desarrollo y de progreso que se quieren implementar, “pero no solamente crítica en un sentido de cuestionar, sino también en un sentido de construir. Lo que algunos filósofos llamaban el micropoder”.

Es decir, no nada más hacer comentarios a través de las redes sociales o inclusive salir a votar, sino contribuir desde el entorno específico de cada quien: el salón de clases, la colonia o el trabajo. “La micropolítica no cambia el mundo, no cambia la realidad general, pero sí cambia esa realidad inmediata de esos individuos y eso es lo que se puede hacer”, concluyó.

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