El caos organizado
En 2015, el FBI se alejó de los callejones donde suele intervenir y llegó al cuartel de la FIFA en Zúrich. El pulcro aspecto de las oficinas ocultaba una sucia contabilidad. Rusia y Qatar habían conseguido las sedes para los Mundiales de 2018 y 2022 gracias a sobornos millonarios, venciendo así a su más cercano contendiente: Estados Unidos.
El FBI había llegado con una venganza. De inmediato supimos dónde se celebraría el Mundial de 2026.