El desafío del papa a los magnates de la IA
La encíclica del papa León XIV sobre la inteligencia artificial (IA) está lejos de ser un documento intrascendente: es el cuestionamiento más serio de un líder global al avance sin controles de una tecnología que está transformando el mundo.
A diferencia de encíclicas papales que fueron a contracorriente de la opinión pública mundial -como la de Pablo VI en 1968, que prohibía el uso de anticonceptivos-, el nuevo documento de León XIV acompaña un creciente malestar, sobre todo en los países ricos, por el mal uso de la nueva tecnología.
Las encuestas muestran que cada vez más gente quiere algún tipo de regulación para evitar que las empresas tecnológicas lucren con la circulación de videos falsos que desnudan digitalmente a niñas -llevándolas en algunos casos al suicidio-, así como con la propagación de noticias falsas y contenidos que fomentan el odio.
Al mismo tiempo, hay una creciente preocupación por el posible reemplazo de empleos por la IA. El banco de inversión Goldman Sachs pronosticó recientemente que 300 millones de empleos en todo el mundo serán sustituidos por la IA en los próximos diez años.
Una encuesta de CBS y YouGov, dada a conocer hace pocos días, muestra que un 65% de los estadounidenses creen que la IA reducirá el número de empleos, y apenas un 18% piensa que los aumentará.
En las últimas semanas, Meta - la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp - despidió al 10% de su personal, adjudicando los recortes al creciente uso de la IA. Oracle dijo que está despidiendo al 18% de su fuerza laboral, y Microsoft, Walmart, KPMG anunciaron recortes similares, también atribuidos a la IA.
En ese contexto, la encíclica de León XIV llega en un momento oportuno. El documento de 83 páginas, llamado 'Magnifica Humanitas', no anda con vueltas: pide abiertamente la regulación gubernamental a las poderosas empresas privadas que desarrollan IA.
Su postura contrasta con la del presidente Donald Trump, que se opone a regular a las grandes tecnológicas. Elon Musk, el hombre más rico del mundo y dueño de la red social X, es uno de los muchos magnates tecnológicos que figuran entre los principales donantes de Trump y su Partido Republicano.
El Secretario del Interior, Doug Burgum, se mofó de la encíclica de León XIV. En una entrevista con la cadena Fox Business, Burgum dijo que "no sabía que editorializar sobre la tecnología era parte de su rol como papa".
La encíclica propone la protección social de los trabajadores cuyos empleos están amenazados, con medidas como el reentrenamiento de trabajadores desplazados.
Asimismo, pide programas escolares que ayuden a los escolares a desarrollar el pensamiento crítico frente a la tecnología, y medidas para proteger a los niños de contenidos violentos, la pornografía y las noticias falsas.
"La tecnología no debe considerarse, en sí misma, como una fuerza antagónica a la humanidad", dice el documento papal. Pero "la búsqueda de mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen empleos de manera sistemática", señala.
El documento papal dice que, sin una supervisión y transparencia adecuadas, "quienes controlan la IA impondrán su propia visión moral, que se convertirá en la infraestructura invisible de estos sistemas".
No me hago muchas ilusiones de que Musk y otros magnates de Silicon Valley pierdan el sueño por esta encíclica.
Pero León XIV ha sido cuidadoso en no darle muchos argumentos a sus críticos, y no se alió con la izquierda tecno-alarmista que exige estatizar o establecer un control absoluto de las empresas tecnológicas.
Como símbolo de la necesidad de trabajar junto con las compañías de IA, el papa presentó su documento en el Vaticano junto con un empresario tecnológico, el cofundador de Anthropic, Christopher Olah.
En comparación, cuando el papa Francisco presentó su encíclica sobre el cambio climático en 2015, lo hizo sin ningún líder empresarial a su lado.
Aunque Trump y varios magnates de Silicon Valley la ignoren, la encíclica de León XIV tendrá impacto en la opinión pública. Eso validará una creciente preocupación mundial por el uso de la IA, y tendrá un impacto político.