El discurso bajo el Escudo de las Américas
Hasta hace unos días, Kristi Noem, en su papel de Secretaria de Seguridad Interior (DHS), expresó que los migrantes indocumentados no eran bienvenidos en Estados Unidos y que aprovecharan el momento para regresar a su casa. Ahora es la encargada del Escudo de las Américas, una coalición militar para combatir a los cárteles del narcotráfico, que manda un mensaje bélico al continente.
Hemos contemplado cómo la narrativa guerrera ha justificado la deportación masiva de indocumentados, al margen de los derechos humanos y al considerarlos como "amenaza" externa o delincuentes peligrosos. Ahora vemos que esa retórica se traslada contra el peligro que representan el narcotráfico y los países "gobernados por cárteles de la droga".
El primer destinatario del discurso guerrero son las fuerzas armadas de EUA. Por eso se apela al interés nacional y se perfila un marco legal. El ejército no fue diseñado originalmente para expulsar migrantes o combatir narcotraficantes en gobiernos extranjeros, de ahí este proceso, que formaliza y normaliza esas funciones. La designación de 6 cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras (FTOs), de 2025, aporta un marco legal a los militares. Además, socializa este nuevo rol ante los estadounidenses, donde sus soldados también cazarían cárteles como si fueran terroristas, como a "ISIS".
El Escudo de las Américas proyecta acciones de guerra transfronterizas y permea una doctrina de seguridad nacional. Pero esta narrativa guerrera tiene raíces en la historia estadounidense, con identidades como la del "cowboy" o el "sheriff". En el romanticismo del "viejo oeste" hay esa figura, que ejerce su propia ley y la justicia con su propia mano. En distintos momentos rechaza al derecho internacional.
El presidente Donald Trump ha afirmado que México es gobernado por los cárteles y que "los cárteles mexicanos están aceitando y orquestando muchas de las matanzas y caos en este hemisferio". En el evento inaugural del Escudo de las Américas, en Florida, llamó a "usar fuerza militar letal". Afirmó que el gobierno de EUA hará lo que sea necesario para "proteger la seguridad del pueblo americano."
Aunque la difusión de esa mala imagen de México no inició en 2026, ya hay repercusiones profundas en la opinión pública estadounidense. Los turistas están cancelando viajes y los jóvenes llamados "Spring breakers" están cambiando su destino tras las advertencias del Departamento de Estado, según USA Today.
Medios y redes sociales en todos los estados de la unión muestran un mapa mexicano inseguro, una fotografía que no se desmiente. Los pequeños y medianos empresarios de EUA son los que más han dejado de venir e invertir, de acuerdo con las cámaras de comercio. Esa mala fama, real o creada, no es conveniente para la copa mundial de futbol, ni para la renegociación del T-MEC.
El problema para México es que el tablero donde se puede cambiar la mala reputación mexicana no es en piso mexicano, sino en el suelo y con los medios estadounidenses, en inglés. La tradición es que el gobierno de Estados Unidos y los actores estadounidenses hablen abiertamente en México y que México y sus actores guarden silencio o recato en EUA. Esta práctica además de caduca, ya es improductiva. Hacer mutis no resuelve los problemas actuales, ni mejora la imagen de nadie.