'El Estado está eligiendo prioridades': madre de Carlos Emilio reclama silencio y simulación
A cuatro meses de la desaparición de Carlos Emilio Galván Valenzuela en Mazatlán, su madre, Brenda Valenzuela Gil, volvió a alzar la voz. Esta vez lo hizo a través de una carta pública dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, en la que acusa falta de voluntad, prioridades selectivas y una ausencia total de resultados en la investigación.
El mensaje fue publicado el pasado 6 de febrero en redes sociales y resume, con crudeza, lo que muchas familias en Sinaloa viven: mientras el discurso oficial insiste en que “todo está bajo control”, la realidad sigue marcada por desapariciones, homicidios, enfrentamientos y fosas clandestinas.
“Solo pedimos vivir en paz”
En su carta, Brenda Valenzuela no pide privilegios ni trato especial. Pide humanidad. Pide que le devuelvan a su hijo. Pide que el Estado deje de simular.
“Que nos sea devuelto lo que se nos arrebató, nuestros hijos”, escribe, al tiempo que cuestiona el contraste entre los anuncios de operativos de seguridad —como los desplegados por el Carnaval de Mazatlán— y la falta de avances en casos de desaparición que llevan meses sin respuesta.
Cuatro meses sin una sola pista
Carlos Emilio desapareció la madrugada del 5 de octubre de 2025 en Mazatlán. Desde entonces, señala su familia, no hay detenidos, no hay líneas de investigación claras y no existe información verificable que permita saber qué se ha hecho o por qué no hay resultados.
La madre subraya que la familia actuó conforme a la ley desde el primer momento: denunció, aportó datos y mantuvo el caso visible. A cambio, afirma, solo ha recibido silencio, dilación y explicaciones que considera absurdas.
“No es falta de tiempo, es falta de voluntad”
Uno de los señalamientos más duros de la carta apunta directamente al corazón del problema: la priorización de casos. Brenda Valenzuela reconoce que toda vida importa y que toda víctima merece justicia, pero cuestiona por qué en algunos hechos hay acciones inmediatas y resultados rápidos, mientras que otros —como el de su hijo— parecen quedar congelados.
“El Estado no está rebasado. Está eligiendo prioridades”, afirma.
El silencio también es violencia
La carta cierra con una frase que resume el sentimiento de muchas familias buscadoras: el silencio, la simulación y la indiferencia institucional también son una forma de violencia.
A cuatro meses de la desaparición de Carlos Emilio, la exigencia sigue siendo la misma: verdad, justicia y resultados. No discursos. No promesas. No anuncios sin consecuencias.