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El nuevo INE: entre la técnica y la sospecha

Pulso Electoral.

El nuevo INE: entre la técnica y la sospecha

OMAR ORTEGA SORIA 26 abr 2026 - 07:33

Esta semana se concretó el relevo de 3 nuevas consejerías en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE). Más allá de ser un simple cambio de nombres, este proceso está poniendo a prueba la solidez de una institución que, a pesar de las críticas, sigue siendo uno de los pilares de confianza y legitimidad más importantes del Estado mexicano.

A lo largo de los años, el INE ha evolucionado para responder a las exigencias de una sociedad cada vez más crítica. La consolidación de la paridad de género, el combate a la violencia política contra las mujeres y la implementación de acciones afirmativas son triunfos recientes de nuestra democracia. Sin embargo, el método para seleccionar a quienes integran la herradura de la democracia sigue siendo vulnerable. El diseño actual busca el consenso de las fuerzas políticas para designar los mejores perfiles con mayoría calificada; de lo contrario, la insaculación aparece no como un ideal, sino como el mecanismo para evitar el estancamiento o el favoritismo extremo.

En esta ocasión, la actual conformación parlamentaria permitió que se lograran los votos necesarios; sin embargo, los perfiles seleccionados presentan contrastes que merecen ser analizados bajo la lupa ciudadana. Por un lado, destaca la llegada de cuadros formados en la estructura electoral estatal. Frida Denisse Gómez Puga, con una sólida trayectoria jurídica y experiencia en el Órgano Interno de Control y como consejera en Tamaulipas, aporta una visión operativa necesaria.

Asimismo, Blanca Yassahara Cruz García llega con el respaldo de haber presidido el Instituto Electoral de Puebla y, fundamentalmente, de pertenecer al Servicio Profesional Electoral Nacional (SPEN). Su designación es un reconocimiento a la carrera profesional dentro del sistema, lo que permitió un tránsito menos ríspido en su nombramiento. En el otro lado de la moneda, las críticas se han concentrado en la figura de Arturo Manuel Chávez López. Sociólogo y académico de la UNAM, su perfil rompe con la tradición de experiencia previa en órganos electorales, ya que venía de encabezar Talleres Gráficos de México. Su calificación casi perfecta (99/100) en el examen de conocimientos, sumada a su evidente cercanía política, ha generado sospechas. En un árbitro electoral, la percepción de imparcialidad es tan valiosa como la imparcialidad misma; de ahí que su actuación será una de las más vigiladas.

Sin embargo, el proceso dejó pendientes significativos. Es preocupante que, a pesar de las sentencias del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ninguna de las personas elegidas provenga de los grupos vulnerables que las acciones afirmativas buscan proteger. Además, la transparencia del Comité Técnico de Evaluación mostró áreas de oportunidad críticas: desde la ausencia de un organismo de transparencia como el INAI en el acompañamiento, hasta la opacidad en la publicación de exámenes, ensayos y dictámenes.

La llegada de las nuevas consejerías no ocurre en un escenario de calma. Entran a un organismo que debe preparar ya el terreno para el proceso electoral de 2027. A México no le conviene un árbitro débil, cuestionado o bajo sospecha de parcialidad. La legitimidad se gana con cada sesión y con cada acuerdo. Hay tiempo para construir confianza, pero para ello debe existir, sobre todo, voluntad política y autonomía plena.

X: @omarortegasoria

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