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PADRE BADILLO

El perrito que se despidió del Padre Badillo durante su misa de velación

En redes sociales, muchos continúan recordando la bondad que tenía con los animales.

El perrito que se despidió del Padre Badillo durante su misa de velación

EMILIO BARRIENTOS 31 ene 2026 - 16:38

Una escena cargada de simbolismo y emoción se vivió durante la misa de velación del padre José Luis Badillo Rodríguez, cuando un perrito que solía acompañarlo en vida se hizo presente dentro del templo, como si entendiera que era momento de decir adiós.

El gesto conmovió a los asistentes y rápidamente se convirtió en una de las imágenes más compartidas y recordadas tras su fallecimiento.

Durante la celebración eucarística, el animal se acercó al féretro y permaneció en silencio por varios minutos, sin causar disturbios, mientras fieles y familiares despedían al sacerdote. Para muchos, la escena fue interpretada como una muestra de la relación especial que el padre Badillo mantenía con los animales, particularmente con los perros, a quienes siempre ofreció cuidado y protección.

Una despedida que tocó corazones

El padre Badillo era ampliamente conocido por su amor hacia los perritos en situación de calle, a quienes permitía permanecer en los templos donde servía y a quienes nunca negó alimento ni refugio.

Por ello, la presencia del perrito durante la misa no fue vista como un hecho aislado, sino como una respuesta natural del cariño que el sacerdote sembró a lo largo de los años.

Feligreses presentes relataron que el animal parecía reconocer el lugar y el momento, permaneciendo tranquilo durante gran parte de la ceremonia, lo que generó un profundo silencio y respeto entre los asistentes. La escena provocó lágrimas y reflexión, convirtiéndose en uno de los momentos más significativos de la despedida.

Un legado que trasciende la vida

El fallecimiento del padre José Luis Badillo Rodríguez, a los 69 años de edad, dejó un vacío en la comunidad católica de Durango y Zacatecas. Sin embargo, escenas como la del perrito despidiéndose durante su velación reforzaron el recuerdo de un sacerdote que vivió su fe desde la compasión y el amor genuino.

Más allá de las palabras y los homenajes, aquella despedida silenciosa recordó a muchos que el legado del padre Badillo no solo quedó en sus enseñanzas, sino también en los actos de humanidad que tocaban incluso a quienes no podían expresarlo con palabras.

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