Continúan. Un herrero da forma al metal en su taller, un oficio escaso en la ciudad.
El salario mínimo en México registró un nuevo ajuste como parte de la estrategia federal para mejorar las condiciones laborales y el poder adquisitivo de los trabajadores.
En las obras en construcción donde el sonido del metal y el concreto domina el ambiente, y en los hogares donde el trabajo doméstico sostiene la vida cotidiana, el ajuste salarial se traduce en una esperanza tangible. Para los trabajadores de la construcción, herreros y empleadas del hogar, este incremento no es solo un número oficial, sino la posibilidad de aliviar la presión sobre la canasta básica.
En un entorno marcado por la calidez de su gente y el rigor de su clima, estas manos representan la fuerza laboral que, desde el sector servicios y los oficios, impulsa el desarrollo local y espera que el ajuste salarial se refleje realmente en el mostrador de las tiendas y mercados de Durango.
En las avenidas de la ciudad, donde los repartidores sortean el tráfico y los trabajadores de limpieza mantienen el rostro de nuestra ciudad, el incremento salarial enfrenta la prueba de fuego frente a la economía regional. Estas imágenes capturan el día a día de quienes salen a ganar el pan cotidiano, confiando en que este aumento sea el cimiento de una vida más digna en Durango.






