Pocas cosas generan mayor consenso político que la cultura. Los festivales públicos suelen presentarse como espacios de encuentro ciudadano, identidad y promoción turística. El problema aparece cuando detrás del espectáculo comienzan a aparecer cifras que dejan de parecer gestiones de esparcimiento formativo y empiezan a parecer presupuestalmente escandalosas.
Eso fue justamente lo que colocó sobre la mesa de debate público la regidora del Partido del Trabajo, Coco Páez, quien mediante información obtenida por transparencia exhibió lo que aparentan ser exorbitantes sobrecostos en la contratación de artistas para el Festival Ricardo Castro 2026.
El señalamiento de la petista no es menor, puesto que el fondo de sus cuestionamientos va más allá de si los conciertos fueron buenos o malos; mucho menos critica la calidad de los artistas. El problema toral es la opacidad del Ayuntamiento al erogar montos muy superiores a los que costaría contratar mediante representantes artísticos y no a través de intermediarios.
Los números son suficientemente llamativos como para exigirle explicaciones públicas al presidente municipal, Toño Ochoa. Según lo expuesto, por la presentación del grupo Pesado se pagaron 4 millones 872 mil pesos cuando el costo estimado de contratación directa rondaría los 2 millones 200 mil; una diferencia de 2 millones 672 mil pesos.
Con Los Auténticos Decadentes, la distancia -más que calificarla de desproporcionada- sería todavía más gigantesca: 2 millones 320 mil pesos pagados frente a un estimado de mercado de apenas 430 mil pesos. Es decir, una diferencia cercana a 1 millón 890 mil pesos.
A ello se sumarían Patrulla 81 -580 mil pesos contra un estimado de 400 mil- y Circo Dragón -812 mil frente a aproximadamente 300 mil-. El saldo total, según los cálculos presentados: 8 millones 584 mil pesos ejercidos contra un costo estimado de 3 millones 330 mil. Diferencia potencial: más de 5 millones 254 mil pesos.
No obstante, al revisar el contrato a detalle nos damos cuenta de que el asunto, del terreno administrativo, trepa al conflicto de las canonjías políticas. Y es que, de acuerdo con ell contrato, el intermediario y proveedor del servicio de contratación es Edgar Omar Rodríguez Ramos, amigo del gobernador Esteban Villegas y excandidato a la alcaldía de Pueblo Nuevo por el PRI-PAN en 2025.
Rodríguez Ramos, además de ser un empresario ligado al "show business", tiene antecedentes dentro del servicio público en Durango. Si bien nada de lo anterior constituye una ilegalidad por sí mismo, sí configura un contexto políticamente cuestionable cuando los recursos públicos terminan concentrándose en actores del ecosistema político dominante.
Hasta donde pudimos investigar, Edgar Rodríguez es o era propietario de una empresa denominada "Master Music"; empero, en el referido contrato y padrones de proveedores del municipio y del gobierno estatal aparece como persona física ante el Servicio de Administración Tributaria, no como persona moral ni como representante de una compañía del giro, lo que vuelve aún más turbio el caso.
En Durango, la cultura no debería convertirse en una zona de excepción para la rendición de cuentas. Porque cuando se destinan millones de pesos del erario, la confianza ciudadana vale tanto como el espectáculo. Toño Ochoa está a tiempo de transparentar esos contratos, justificar costos y disipar cualquier duda. De lo contrario, estaría confirmando que en su gobierno algunos aplausos terminan saliendo demasiado caros.
EN LA BALANZA.- En tierra de Zarco, el periodismo continúa transitando en un ambiente hostil para la libertad de expresión debido al constante uso del poder público para presionar, perseguir y castigar a las voces críticas. La reciente denuncia de Lupita Maya contra el director de Comunicación Social del Gobierno del Estado, Víctor Hugo "N", es una más de tantas que acumula este funcionario, quien parece empeñado en confrontar cada vez más al Gobernador con la prensa, en lugar de garantizar apertura institucional para todo el gremio. Muchos colegas coinciden en que los últimos sexenios no fueron tan irracionales como el actual.
X: @Vic_Montenegro