El testigo de oro
Fausto Corrales es un testigo de oro. Estuvo en el lugar donde Los Chapitos secuestraron al Mayo Zambada y ejecutaron a su jefe, Héctor Melesio Cuén, el principal opositor del gobernador Rocha. Corrales, hijo de un conocido político local, era secretario particular de Cuén. Ese día manejó la camioneta en la que lo trasladó al lugar donde lo mataron. Después del episodio, relató que llegaron a la finca Huertos del Pedregal en Culiacán y después de plática informal de unos minutos, ejecutaron a su jefe.
Siempre despertó sospechas que, en contra de lo habitual, Fausto Corrales salió vivo de la ejecución de su jefe Cuén. Según declaró a distintas instancias después de los hechos, él tenía buena relación con Los Chapitos desde que eran muy jóvenes y que quizá por eso lo dejaron vivir.
Pero no lo dejaron suelto. Le pidieron que se subiera a la camioneta en la que había transportado a su jefe y que manejara hasta una gasolinera para simular un asalto y dejarlo grabado en video. Con ese video y el supuesto testimonio de Corrales diciendo que Cuén había muerto durante un robo de vehículo, la fiscalía de Sinaloa, bajo el mando de Rocha Moya y coludida con Los Chapitos, exculpó al gobernador de la ejecución de su principal rival político. Dijo Corrales que después, los Chapitos lo “guardaron” para que no fuera a desmentirse el montaje.
El Mayo les estropeó el montaje. En su primera carta exhibió las mentiras de la Fiscalía de Rocha Moya. Dijo que nada de que un asalto en una gasolinera. Que Cuén, a quien describió como su gran amigo, había sido ejecutado en el mismo lugar donde a él lo secuestraron. Fue tal el escándalo que atrajo la investigación la Fiscalía General de la República, en ese momento bajo el mando de Alejandro Gertz Manero. La FGR admitió oficialmente que todo fue un montaje de la Fiscalía sinaloense y que contaba con el testimonio videograbado de Fausto Corrales dejando en claro que a su jefe, Héctor Melesio Cuén, lo habían ejecutado el mismo día, a la misma hora y en el mismo lugar donde secuestraron al Mayo Zambada.
Distintas fuentes me aseguran que después de la carta del Mayo, los Chapitos dejaron en libertad a Fausto Corrales, quien por meses se estuvo moviendo entre San Diego, Culiacán y la Ciudad de México. Hasta que esta semana lo detuvieron en la alcaldía Miguel Hidalgo de la capital del país.
Según las mismas fuentes, Fausto Corrales ha testificado desde un inicio que el gobernador no estuvo en el lugar donde secuestraron al Mayo y ejecutaron a Cuén, a pesar de que ambos acudieron al lugar, convocados a reunirse con el gobernador (El Mayo iba a mediar entre Rocha y Cuén).
Pero hay algo inocultable. Lo que atestiguó Fausto Corrales le da toda la razón a la imputación de Estados Unidos contra Rocha Moya y sus secuaces: Los Chapitos operaban de la mano del gobernador de Sinaloa. Corrales es testigo de que en un mismo episodio, Los Chapitos se deshicieron de su principal rival en el cártel y del principal rival del gobernador. Dos pájaros de un tiro.
SACIAMORBOS
En Palacio Nacional lo tienen claro: el regreso de Rocha Moya al gobierno era algo con lo que soñaba López Obrador. Simular una investigación y que Rocha estuviera de regreso antes del Grito de Independencia.