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OPINIÓN

El tsunami de la ultraderecha

El tsunami de la ultraderecha

ALBERTO AZIZ NASSIF 15 sep 2026 - 07:45

Cada día tenemos más noticias sobre los avances de las ultraderechas en todo el mundo. Se les denomina populismos nacionalistas o etnonacionalismos, y son esas fuerzas que llegan al poder por la vía de los votos, pero se dedican a destruir la democracia liberal. Hay múltiples explicaciones de esta derechización política, desde los estragos sociales que dejó el neoliberalismo, el rompimiento del derecho internacional, una globalización defectuosa, así como el debilitamiento de las instituciones que se crearon al final de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo Naciones Unidas. Al mismo tiempo, se ve la crisis de otros proyectos como la social-democracia, o la democracia cristiana, y todas las fuerzas que gobernaron el orden de la democracia liberal de 1945 en adelante. ¿Cómo entender este tsunami imparable?

Hace unos días, en el corazón de Alemania, Sajonia-Anhalt, ganó de forma contundente el Partido Alternativa para Alemania (AfD), conocido por ser un organi mo de ultraderecha, que acumula cada día más sufragios, y hoy en día es el segundo partido con más votos. Hay una ola creciente de partidos de ultraderecha que se generaliza, como muestra el mapa de los parlamentos en Europa, aumenta la tendencia contraria a la representación democrática liberal: en Portugal con 23%, España con 12%, Francia 34%, Italia 35%, Alemania 21%, Reino Unido 14%, Hungría 43%, Polonia 44%, Rumania 32%, Noruega 24%, Suecia 21%, Finlandia 20% (El País, 8 de septiembre 2026).

Las preocupaciones sobre las ultraderechas cubren también una buena parte de los países de América Latina, la ultraderecha ha ganado elecciones y forman ya un ciclo muy preocupante en Chile, Argentina, Ecuador, Colombia, Perú, El Salvador, entre otros. Esperemos que la próxima cita electoral en Brasil confirme una victoria para Lula y el PT.

Recientemente se publicó un libro, El Universalismo bajo examen. Protección social y nuevas derechas en América Latina, editado por Analía Minteguiaga y Carmen Midagla (2025). En este libro hay un capítulo muy interesante de Fabricio Carneiro y Fernando Filguerira, “Un ensayo sobre la nueva derecha y un intento de comprenderla desde la globalización”. Los autores analizan tendencias como la emancipación de género y la reconfiguración familiar, el declive del bienestar y la irrupción de la tecnología. Estas tendencias se han acompañado de dinámicas globales como los crecientes flujos migratorios, un tema que unifica a las ultraderechas en todo el mundo; por supuesto, los cambios climáticos, los desastres y las pandemias; así como el poder creciente del crimen organizado que golpea la seguridad de la región y genera un inmenso poder corruptor. Este conjunto de tendencias y dinámicas sirve como un campo propicio para la extrema derecha, con sus políticas de mano dura y xenofobia. En este panorama hay consecuencias que afectan la soberanía de los estados, impactan a las coaliciones distributivas y progresistas que quedan en Brasil, Uruguay y México, y destruyen las capacidades de los estados para garantizar bienes públicos, según Carneiro y Filgueira.

En cada país hay configuraciones singulares, pero, al mismo tiempo, existen hilos comunes que convocan a los grupos de votantes en cada país donde avanzan las fuerzas de la ultraderecha. ¿Cuánto tiempo va a durar este tsunami de la ultraderecha?, no se sabe, pero lo que sí se puede saber ya es que los proyectos progresistas y las agendas que defienden derechos humanos, mecanismos redistributivos contra la desigualdad y la precarización laboral, están muy debilitados. Urge construir nuevos mecanismos para fortalecer lo público, recuperar el Estado para enfrentar los retos del siglo XXI, como el calentamiento global, el crimen organizado, el populismo y la xenofobia. El desafío llama a reconstruir un nuevo orden internacional. Se puede tener claridad sobre las agendas, lo que no se sabe es: ¿cuándo llegará el punto de inflexión para que esta ola empiece a declinar su fuerza?; y ¿qué se necesita para que la debilidad de estas fuerzas sea reconocida por las mayorías de electores, que hoy han decidido apoyar sus excesos?

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