En el aparador
Coahuila está en el escaparate del país y en la agenda de los partidos nacionales por los comicios de junio -únicos en el calendario- para renovar el Congreso. En Tamiahua, Veracruz, se nombrará alcalde en un proceso extraordinario por la anulación del triunfo del Partido Verde (PVEM), el año pasado, cuyo candidato excedió el tope de gastos de campaña. Los partidos ensayarán en Coahuila sus estrategias para las elecciones intermedias de 2027 en las cuales se decidirá el futuro de la Cámara de Diputados, 17 gobiernos estatales, 2 mil 478 ayuntamientos y 30 legislaturas locales. Los coahuilenses podrán evaluar en las urnas el desempeño del gobernador Manolo Jiménez. Ganar la legislatura es clave, pues será la que le acompañe en la segunda mitad de su mandato.
El PRI ha dominado históricamente el Congreso. En 97 años solo dos veces las oposiciones lo han puesto contra pared. En 1996, cuando perdió por primera vez la mayoría; y en 2017, cuando la alianza PAN-UDC lo superó en diputados y además estuvo a punto de ganar la gubernatura. En el primer caso, el Gobierno de Rogelio Montemayor coptó a los partidos minoritarios y pudo transitar la segunda mitad de su gestión sin contratiempos mayores. En la segunda ocasión, el PAN tiró por la borda la oportunidad de investigar la deuda y otros escándalos del moreirato. El grupo parlamentario blanquiazul se sometió al gobernador Miguel Riquelme y actuó de comparsa. Más tarde los electores le pasarían factura.
La composición de la legislatura actual es el resultado de la alianza PRI-PAN-PRD en las elecciones para gobernador de 2023. Visto en retrospectiva, el frente no era necesario. Se formó para acorazar al Gobierno y a su partido frente a un eventual triunfo de Morena, el cual estuvo lejos de ocurrir. El PRI cedió cinco distritos al PAN, dos al PRD y se reservó nueve. La coalición hizo carro completo. Los asientos de representación fueron para Morena (cinco) y el resto para el PRI, Verde, PT y UDC (uno cada uno). La bancada guinda, como la del PAN en la legislatura anterior, también ha sido obsecuente con el gobernador.
Temas sensibles como el moreirazo son olímpicamente ignorados. Este año el servicio de la deuda absorberá 6 mil 907 millones de pesos, equivalentes casi al 10 % del presupuesto (71 mil 857 mdp). La sangría priva al estado de obras sociales y de infraestructura prioritarias. Los diputados de Morena votaron contra el paquete económico empujados por su lideresa nacional, María Luisa Alcalde, en una visita a Coahuila. La oposición -dijo- no puede votar contra el presupuesto de la presidenta Claudia Sheinbaum «de manera beligerante y luego pensar que en las entidades donde ellos gobiernan nosotros sí tenemos que aprobarles el presupuesto».
Durante la sesión del Congreso respectiva, el diputado Antonio Attolini Murra argumentó: «el paquete no prioriza el bienestar, la inversión productiva ni la justicia social». «Morena dejó constancia (...) de una oposición responsable, técnica y fundada, reiterando que no acompañará paquetes económicos que profundicen desigualdades, aumenten la carga fiscal sobre la ciudadanía y mantengan riesgos de opacidad en el uso de recursos públicos», celebró el periódico El Soberano, adepto de la 4T. El interés es a toda luz electoralista. Sin embargo, es un aviso del tono que Morena asumirá en lo sucesivo. Máxime si en la legislatura que se elegirá el 7 de junio aumenta su bancada.