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¿Eres adicto al café? Estas son 5 formas de dejarlo poco a poco

Aunque para algunos puede resultar muy complicado para algunos, reducir la cantidad de cafeína puede representar una mejora en el bienestar general.

¿Eres adicto al café? Estas son 5 formas de dejarlo poco a poco

DANIELA L. ALMAGUER 16 ene 2026 - 13:57

Para muchas personas, el café no solo es una bebida, es un ritual diario, una fuente de energía y, en algunos casos, una necesidad difícil de abandonar. Sin embargo, el consumo excesivo de cafeína puede generar dependencia, provocar ansiedad, alterar el sueño y afectar la salud digestiva. Reducirlo no implica renunciar por completo al placer de una taza caliente, sino aprender a escucharse y elegir con mayor conciencia.

Por ello, aquí cinco formas efectivas y amables de dejar el café de manera gradual.

1. Disminuir la cantidad diaria

El primer paso consiste en reducir poco a poco el número de tazas. Si se acostumbran tres al día, se puede comenzar bajando a dos durante una semana, luego a una, hasta encontrar un equilibrio cómodo. Este método evita los síntomas de abstinencia como dolor de cabeza, irritabilidad o fatiga extrema.

2. Mezclar con café descafeinado

Otra estrategia consiste en combinar café regular con descafeinado, aumentando progresivamente la proporción de este último. De esta forma, el cuerpo se adapta a niveles más bajos de cafeína sin renunciar por completo al sabor y al ritual.

3. Sustituir por bebidas calientes naturales

Infusiones de hierbas, té rooibos, bebidas de cebada o cacao caliente sin azúcar son alternativas reconfortantes que mantienen la experiencia de una bebida caliente sin los efectos estimulantes del café.

4. Cambiar el momento de consumo

Reducir o eliminar el café por la tarde o noche ayuda a mejorar la calidad del sueño. Mantenerlo solo por la mañana, o eliminarlo por completo en horarios sensibles, permite que el cuerpo descanse mejor y dependa menos del estímulo artificial.

5. Atender el cansancio desde su raíz

Muchas veces, el café se usa como solución rápida al agotamiento. Dormir mejor, hidratarse adecuadamente, alimentarse de forma balanceada y moverse durante el día son formas más sostenibles de mantener la energía sin depender de la cafeína.

Dejar el café no tiene que ser una renuncia abrupta ni una experiencia desagradable. Al hacerlo de forma gradual y consciente, es posible recuperar un ritmo más natural, mejorar el bienestar general y reconectar con el cuerpo desde una relación más amable y equilibrada con la energía diaria.

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