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Espero estar totalmente equivocado

No hagas cosas buenas...

ENRIQUE IRAZOQUI MORALES 2 oct 2026 - 04:03

Altos Hornos de México (AHMSA) fue constituida el 6 de julio de 1942 e inició operaciones en 1944. Yacimientos de carbón y mineral de hierro en la región, impulsaron su temprano desarrollo.

Sus años de gloria llegaron particularmente entre 1960 y 1980. En 1971 incorporó el proceso de aceración al oxígeno y en 1976 puso en operación la Siderúrgica 2, con el entonces mayor alto horno de México. Durante su etapa paraestatal, AHMSA llegó a tener 16,637 obreros en 1988, mientras que, después de la privatización, esa cifra se redujo rápidamente. Como sucedió en todas las empresas de gobierno que fueron desincorporadas. Se dice que la compañía fue por décadas el principal motor económico de Monclova y alrededores.

Pero el gigante comenzó a mostrar problemas. En 1989 el propio historial de AHMSA reconoce dificultades de deuda, falta de competitividad, ineficiencia y problemas ambientales. El gobierno decidió entonces venderla y en 1991 el Grupo Acerero del Norte (GAN), encabezado por Alonso Ancira y Xavier Autrey, adquirió el paquete siderúrgico y minero. La privatización se realizó por alrededor de 145 millones de dólares, después de que el gobierno federal hubiera asumido importantes pasivos del sector.

La nueva administración invirtió en modernización y durante los primeros años los resultados fueron importantes. Sin embargo, el endeudamiento utilizado para modernizar la compañía terminó convirtiéndose en uno de sus principales problemas. La crisis asiática, la sobreoferta mundial de acero y la contracción del mercado interno provocaron una fuerte caída de precios. En mayo de 1999 AHMSA se declaró en suspensión de pagos con una deuda cercana a 2,300 millones de dólares.

Ese fue el primer gran episodio de quiebra financiera de la era privada. La empresa consiguió sobrevivir durante años mediante reestructuraciones y negociaciones con acreedores. El proceso iniciado en 1999 concluyó hasta 2016, cuando obtuvo un crédito de aproximadamente 575 millones de dólares para pagar a acreedores.

El segundo y definitivo derrumbe comenzó en 2019. Alonso Ancira, presidente y socio principal, fue detenido en España por investigaciones relacionadas con corrupción y por la controvertida venta a Pemex de la planta Agronitrogenados. AHMSA acumuló posteriormente deudas con Pemex, CFE, SAT, IMSS, trabajadores y proveedores. En 2023 entró formalmente en concurso mercantil. Ese mismo año el fondo estadounidense Argentem Creek Partners fue presentado como nuevo inversionista con una inyección inicial de 200 millones de dólares para reactivar la empresa, pero al final nada pasó.

AHMSA dejó de operar y en noviembre de 2024 una jueza federal declaró formalmente su irremediable quiebra.

Ahora aparece el capítulo más reciente. El 25 de septiembre de 2026, durante la subasta judicial de AHMSA y Minera del Norte, José Arturo Domínguez Arteaga, representante de Construcciones e Ingenierías Electromecánicas (CIESA), presentó una oferta de 1,400 millones de dólares.

Sin embargo, aquí es donde comienzan las dudas. La oferta no significó que AHMSA hubiera sido vendida. La propia autoridad judicial informó que el postor no acreditó documentalmente su solvencia ni la disponibilidad inmediata del dinero. Se le otorgó un plazo para acreditar una garantía de seriedad de 56, 368,000 dólares. La sindicatura confirmó que, mientras esos requisitos no se cumplan, la venta no está concretada. Y don Arturo no es precisamente un personaje conocido en el ámbito empresarial con esos alcances.

Sería irresponsable afirmar todavía que se trata definitivamente de un fraude; pero también ingenuo dar por hecho que AHMSA resurgirá. La ausencia inicial de la garantía real, justifican una enorme cautela. Tampoco parecen estar disponibles las supuestas cartas bancarias o cartas formales de respaldo financiero. Todo está de pura saliva.

Y existe un problema todavía mayor. La planta lleva años detenida, requiere enormes inversiones para rehabilitación, tecnología, mantenimiento, energía, materias primas y capital de trabajo. Además, competir actualmente contra acerías modernas exige costos energéticos, logísticos y tecnológicos muy inferiores a los que tendría una instalación envejecida y paralizada.

La Región Centro y la Región Carbonífera de Coahuila sufrieron y enfrentaron la quiebra del coloso y hoy están de pie. Maravilloso sería que resurgiera la acerera, impulsaría gran desarrollo, pero hay que ser escépticos por cautela.

Ojalá la oferta de Domínguez sea fidedigna y cumpla lo prometido al salir de la subasta. Lamento y aclaro que soy absolutamente neófito en el tema, pero esta supuesta compra parece más falsa que real. Espero estar totalmente equivocado.

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