Estados ignoran calendario escolar de la SEP, ¿cómo queda para Durango?
La recta final del ciclo escolar 2025-2026 ha generado polémica en México, luego de que varios estados decidieran modificar el calendario oficial establecido por la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Factores como las altas temperaturas, condiciones climáticas extremas e incluso ajustes logísticos han llevado a que algunas entidades adelanten el cierre de clases, rompiendo con la fecha originalmente prevista a nivel federal.
Estados adelantan el fin del ciclo escolar
En distintas regiones del país, autoridades educativas han optado por concluir el ciclo antes del 15 de julio, principalmente debido a las intensas olas de calor que afectan el desarrollo de las actividades escolares.
Entre los estados que han confirmado cambios en el calendario se encuentran:
- Tlaxcala: 30 de junio
- Yucatán: 26 de junio
- Baja California Sur: 3 de julio
- Nuevo León: 8 de julio
- Sinaloa: 10 de julio
Asimismo, otras entidades han analizado o aplicado ajustes similares en función de sus propias condiciones, lo que ha derivado en un cierre de ciclo desigual a nivel nacional. Estas decisiones evidencian que, aunque existe un calendario oficial, la realidad local termina por influir en su aplicación.
¿Y Durango?
En contraste con otras entidades, Durango ha decidido mantener el calendario escolar sin modificaciones. Las autoridades educativas estatales confirmaron que el ciclo concluirá conforme a lo establecido originalmente, sin adelantar el fin de clases por calor ni por otros factores.
La decisión busca asegurar el cumplimiento de los días efectivos de clase y mantener la continuidad del aprendizaje, apostando por estrategias internas para hacer frente a las condiciones climáticas sin alterar el calendario.
Un cierre de ciclo con contrastes en el país
El panorama educativo en México muestra contrastes claros, mientras algunos estados priorizan la salud y ajustan sus calendarios, otros, como Durango, optan por mantener el esquema original. Esta situación pone sobre la mesa la complejidad de aplicar políticas uniformes en un país con realidades tan diversas.
El cierre del ciclo escolar 2025-2026 no solo marcará el fin de clases, sino también un precedente sobre cómo las entidades pueden adaptar decisiones educativas frente a contextos extraordinarios.