EU: epicentro del mercado de drogas
El narcotráfico no nace al sur de la frontera de Estados Unidos ni termina al cruzarla. Es un mercado transnacional sostenido por una cadena logística financiera y armamentista que opera en el hemisferio y en el mundo. Por ello, señalar a México como el “epicentro” de la violencia de los cárteles de las drogas busca presentar un enemigo imaginario que funciona para adeptos, pero no describe la realidad del fenómeno y menos aún para atender la problemática.
Estados Unidos constituye el mayor mercado de drogas ilícitas del mundo. El fentanilo, la metanfetamina, la cocaína y otras sustancias llegan a su territorio a través de todas sus fronteras marítimas y terrestres, porque existe un mercado capaz de absorberlas y pagarlas. De acuerdo con información de la Estrategia Nacional para el Control de Drogas publicada por la administración del presidente Trump en 2026, 73.6 millones de personas, 25.5% de la población estadounidense, habían usado drogas ilícitas en los últimos años, lo que contrasta con la problemática en México donde la cifra apenas alcanza al 2.7% de la población.
Este enorme mercado es suministrado por una cadena que involucra a organizaciones dentro de los Estados Unidos, que articulan redes integradas desde antes de cruzar el territorio estadounidense. Las drogas son transportadas, distribuidas y vendidas dentro del país. ¿Quién realiza esta actividad? La DEA reconoce que son pandillas callejeras, de motociclistas y carcelarias, incrustadas en redes criminales complejas que forman parte de la delincuencia organizada transnacional, (más de 33 mil pandillas identificadas por el FBI).
El cruce fronterizo de México a los Estados Unidos no es el principio ni el final de la cadena criminal, sino apenas uno de sus eslabones fuertemente apalancado en el país vecino, y, en muchos casos, con la colusión de autoridades de diversos niveles y agencias gubernamentales.
En contrasentido operan los instrumentos que han permitido la sofisticación y fortalecimiento de las corporaciones criminales: el lavado de dinero y el tráfico ilícito de armas, lo que a lo largo de décadas ha cimentado el poder patrimonial y la capacidad de fuego de los grupos criminales.
En 2025, de las 32,144 armas recuperadas en México, 71% fueron identificadas de origen estadounidense, sólo de las armas remitidas a la Agencia de Alcohol. Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de USA para su rastreo. La cual no es la única fuente de abastecimiento del crimen. Por ejemplo, una investigación del New York Times, documentó que jóvenes de entre 16 y 19 años en Arizona adquirían o robaban armas, que revendían a intermediarios vinculados con cárteles utilizando WhatsApp y Telegram. Diversos informes identifican a compradores, prestanombres e intermediarios radicados en Estados Unidos como vías para el abastecimiento de organizaciones criminales en México.
De este mercado se benefician además organizaciones estadounidenses donde la droga adquiere buena parte de su valor final a través de empresas fachada, negocios de servicios monetarios, criptomonedas, operaciones comerciales, redes de lavado y contrabando de efectivo. El Departamento del Tesoro ha documentado estructuras que recogen los recursos procedentes de la venta de narcóticos para movilizarlos hacia México, China y otros países.
Estados Unidos debe asumir que es el epicentro del consumo de drogas y, por tanto, su responsabilidad para reducir la demanda, implementando acciones puntuales para cerrar los circuitos de lavado de dinero que utilizan su sistema financiero y el mercado ilícito de armas.