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SEMANA SANTA 2026

¿Fantasmas en Semana Santa? Estas son las leyendas más populares de Durango en esta fecha

Los días santos no solo acumulan fe en la iglesia, sino también misterior por varios sucesos ocurridos en estas fechas. ¿Conoces alguno?

Foto: Google Gemini.

FERNANDA GALARZA 1 abr 2026 - 14:40

En Durango, la Semana Santa no solo se vive entre procesiones y actos religiosos, sino también entre relatos que han pasado de generación en generación. 

Aunque estos días son para reforzar la fe católica, también son utilizados para revivir algunas historias que han puesto las calles, templos y barrios antiguos donde habitantes aseguran haber escuchado o presenciado sucesos fuera de lo común. 

Entre tradición, cultura y misterio, estas narraciones forman parte del imaginario local que acompaña a una de las celebraciones más importantes del año.

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El diablo en Cyclons

También conocida como "El Diablo en Semana Santa", esta leyenda es una de las más comentadas durante estos días santos, sobre todo porque ocurrió en una de las discotecas más populares en esos años: Cyclons. 

La historia cuenta que en abril de 1990, durante un viernes santo, Josefina decidió acudir a este centro nocturno para pasar un rato, sin embargo, en medio de la noche un joven apuesto y de traje se le acercó.

Este la invitó a bailar y ella aceptó, acercándose ambos hacia el centro de la pista. Sin embargo, mientras estaban siguiendo el ritmo de la música, el hombre comenzó a tomar una forma extraña.

De pronto sus pies arhora eran una pta de gallo y la otra una pezuña de cabra, después un intenso olor a azufre comenzó presentarse; mientras esto ocurría el resto de la gente observaba sin decir una palabra. 

Mientras ambos bailaban, comenzaron a levantaarse hasta casi llegar al techo del lugar y de pronto un grito hizo que todo se apagara y segundos después, cuando regresó la luz Josefina se encontraba inconsciente tirada en el suelo. 

La joven tenía el vestido quemado y la espalda la carne viva con una mano marcada. 

Se dice que el supuesto bailarían fue buscado por corporacones de seguridad, sin embargo, al llegar al Panteón de Oriente se difuminó y no quedó más resto de él. 

En cuanto a Josefina, ella y su familia huyeron de Durango al día seguiente de lo ocurrido, sin que se tuviera más rastro de ellos.

Foto: El Siglo de Durango.
Foto: El Siglo de Durango.

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La visita a los 7 templos

Corría el año de 1937, cuando en pleno jueves santo Don Pablo, un conductor de taxi, viajaba por la ciudad en busca de pasajes, pues había estado muy tranquilo todo. 

Sin embargo, un hombre de aspecto campesino le solicitó sus servicios para trasladarlo a su casa, un lejos por el cual lle había cobrado cinco pesos. 

Luego de dejarlo con bien en su casa, tomó camino para regresar hacia la civilización, una mujer se encontraba a la orilla del camino haciéndole la parada. 

Aunque Don Pablo pensó en ignorarla, al final se le hizo "feo" y decidió parar para brindarle el servicio. Cuando la mujer subió le pidió que la llevar a la ciudad y luego la regresaría al mismo sitio. 

En la plática, el conductor preguntó a dónde tenía que ir y ella respondió que eran "varios lugares, pero no se preocupe sus servicios srán muy bien recompensados". 

Primero arribó a la Catedral, ella bajó y avanzó hasta la puerta, en donde se postró de rodillas y permaneció un largo rato en oración. Cuando terminó, regreso al taxi y pidió que siguiera el camino. 

Repitiendo la misma escena, visitó el templo de Analco, San Agustín, San Juan de Dios, Santa Ana, San Miguel y el Sagrado Corazón de Jesús. 

Tras orar en este último, subió al vehículo y dijo "gracias a Dios ya cumplí mi promesa, ahora hágame favor de llevarme la panteón", a lo que Don Pablo aceptó y se condujo hasta el camposanto. 

Al llegar a la puerta principal, la mujer bajó y le entregó una nota, le dijo que mañana la llevara a la dirección que estaba ahí y le liquidarían el viaje. 

El conductor estaba incrédulo de ello y le cuestionó que cómo le creerían, que la mujer dijo que no tendrían problemas una vez que entregara el recado y un anillo al docutor. 

La mujer ingresó al panteón y desapareció, mientras que el conductor volvió a casa, pero no pudo conciliar el sueño en toda la noche. 

Al día siguiente acudió a la dirección y el doctor le pagó el viaje y le dijo que no se preocupara, que si era por parte de su esposa, Josefina, le pagaría todo.

La mujer había muerto un año atras y el anillo de matrimonio se lo había llevado a la tumba. 

Foto: El Siglo de Durango.
Foto: El Siglo de Durango.

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