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Francisco de Ibarra, el durangués que fundó la ciudad de Durango

Columnista invitado

Francisco de Ibarra, el durangués que fundó la ciudad de Durango

EMILIANO HERNÁNDEZ CAMARGO 9 jul 2026 - 13:50

En la tercera edición de mi libro “Durangueñeidad. El Orgullo de lo Nuestro” (2007), “Más allá de escudriñar y reflexionar profundamente sobre el sentido de la Durangueñeidad, consideré algunos elementos que fortalecen nuestra identidad histórica y cultural. Incluí un apartado sobre “El inicio del mestizaje: las misiones en la Nueva Vizcaya” y algunas semblanzas de los “Hombres y Mujeres Ilustres” que a lo largo de nuestro devenir histórico han sido actores relevantes en la conformación de Durango y nuestro sentido de pertenencia que es de vital importancia en el siglo XXI. Entre estos a dos que nacieron en España, Francisco de Ibarra y Ginés Vázquez de Mercado. 

En el libro destaco que en la fundación de Durango participaron conquistadores, exploradores, colonizadores, empresarios mineros y misioneros pero que la “Identidad Duranguense” no comienza específicamente con la llegada de los españoles sino con las diferentes etnias que ocuparon nuestro territorio y que fueron base del mestizaje.

Al igual que Fray Juan de Zumárraga, el primer obispo de México, Francisco de Ibarra es un durangués del siglo XVI que logró proyección internacional y de la misma manera que sus tíos, Don Miguel y Don Diego, figuró destacadamente en la historia de las conquistas de la Nueva España. 

El primero, desde 1529, en la Nueva Galicia y el segundo como cofundador de Zacatecas junto con los mineros vizcaínos, Juan de Tolosa y Cristóbal Oñate. A Don Francisco desde 1554 le tocó emprender las exploraciones al norte de Zacatecas que lo llevaron a la formación de la Nueva Vizcaya que estuvo integrada por los actuales territorios de Durango, Sinaloa, Sonora, Chihuahua y el sur de Coahuila. 

Francisco de Ibarra nació en la Villa de Tavira de Durango del señorío español de Vizcaya, probablemente en 1527 (¿?) y murió en San Sebastián de Chiametla (Concordia, Sinaloa), el 17 de agosto de 1575. Sus padres fueron Pedro Sánchez de Ibarra y María de Arandia. 

De familia y de su tierra natal le vino su sed de aventura, arrojo y propósito de encontrar la riqueza de las minas. “Las industrias fundamentales de Tavira eran las dedicadas a la elaboración de hierro y sus derivados”.

Su vida fue corta pero de grandes realizaciones. Llegó a la Nueva España cuando tenía 13 años, vivió y se educó en Zacatecas, con Don Diego, y en México en la Corte del Virrey Don Luis Velasco. Seguramente que la feliz circunstancia de que su tío fuese un rico minero y estuviese casado con la hija del Virrey le valió para que a la edad de 16 años se le concediese el mando de una importante expedición en la que lo acompañaban veteranos que participaron en la conquista de la Nueva Galicia como Juan de Tolosa. 

Ocho años más tarde, el 24 de junio de 1562, es nombrado Gobernador y Capitán General, y como tal prosigue su tarea exploradora del territorio de la que sería la Nueva Vizcaya, a la que dio ese nombre en recuerdo de la provincia española donde era originario y en la que vivían sus padres. Teniendo como centro de operaciones el Valle de San Juan (San Juan del Río) arrecia sus exploraciones, descubriendo importantes yacimientos mineros, y estableciendo algunos asentamientos poblacionales y apaciguando y cristianizando a diversos grupos indígenas. En la ruta que sigue como conquistador y colonizador se encuentran poblaciones como Nombre de Dios, Avino, San Juan del Río, Guatimapé, Santiago Papasquiaro, Indé, Tepehuanes y Topia en el Estado de Durango y Culiacán, el Fuerte, Concordia, Copala y Pánuco del Estado de Sinaloa y otros puntos de Sonora y Chihuahua. 

Entonces en recuerdo de su natal Tavira decide que la más extensa de las provincias de España en México tenga como capital la Villa de Durango, fundada oficialmente el 8 de julio de 1563. A uno de sus lugartenientes, Alonso de Pacheco, encomendó desde el mes de abril, el trazo de la Villa del Guadiana que se ubicó al lado de la Misión de San Juan Bautista (de Analco); misma que se había constituido desde un año antes, por Fray Diego de la Cadena. Junto con el acto fundacional, el 8 de julio, se organizó el primer Cabildo y se nombraron alcaldes, regidores y oficiales y Fray Diego de la Cadena celebró una misa. 

A los méritos anteriores de Francisco de Ibarra hay que agregar la fundación del Fuerte de Montesclaros, Sinaloa en 1564, lugar donde se le recuerda con una estatua y los recorridos por Sinaloa, Sonora y Chihuahua. En el territorio de este último estado llegó hasta las ruinas de Paquimé (Casas Grandes). También se le acredita la fundación de Santa Bárbara. 

Francisco de Ibarra no fue el primer español que piso el territorio duranguense, antes vinieron de Nueva Galicia el Capitán Don Ginés Vázquez del Mercado (descubridor de nuestra mole de hierro) y los frailes franciscanos, Juan de Tapia, Diego de la Cadena, Pedro Espinareda y el lego Jacinto de San Francisco (Fray Cintos, que muere en 1567 por piquete de alacrán).

Francisco de Ibarra muere joven, el 17 de mayo de 1573, pero acreditando ante el rey Felipe II de España, grandes realizaciones (sus méritos le fueron reconocidos oficialmente); de ahí que los historiadores llaman a Francisco de Ibarra el “Fénix de los Conquistadores”.

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