Durango

 
SALUD MENTAL

Hasta 22% de adolescentes se han autolesionado; especialistas piden no minimizar señales de alerta 

Algunos alumnos utilizan los utensilios escolares para provocarse lesiones.

Foto: Gemini

SAÚL MALDONADO 20 jun 2026 - 09:46

Entre el 17 y el 22 por ciento de los adolescentes han recurrido a la autolesión en algún momento de su vida, principalmente como una forma de mitigar sentimientos de ansiedad, depresión o desesperación, y no necesariamente por conductas suicidas. Además, suelen ocultar las lesiones para evitar que sean detectadas.

A El Siglo de Durango llegaron reportes de padres de familia sobre recomendaciones emitidas por maestros y directivos de algunas escuelas para que los estudiantes no lleven objetos con filo o punta, como sacapuntas, tijeras o compases.

De acuerdo con los propios planteles, algunos alumnos utilizan las navajas de los sacapuntas y otros utensilios escolares para provocarse lesiones, lo que ha motivado estas medidas preventivas.

Sandra Carolina Herrera Ortiz, coordinadora estatal de Salud Mental y Adicciones, confirmó que un sector importante de adolescentes ha recurrido a prácticas de autolesión utilizando navajas de sacapuntas, tijeras, compases e incluso gomas con las que se provocan quemaduras por fricción.

“Las estadísticas nos indican que entre el 17 y el 22 por ciento de los adolescentes han vivido episodios de autolesión utilizando diversos instrumentos, entre ellos algunos útiles escolares”, señaló.

La especialista explicó que la mayoría de los casos se presenta entre adolescentes de 12 y 13 años de edad y que la incidencia es hasta tres veces mayor en niñas que en niños.

“Existen diferentes motivaciones, pero principalmente lo hacen porque la lesión les ayuda a disminuir o mitigar la ansiedad, la desesperación o algún malestar emocional derivado de situaciones escolares, familiares o personales. Una lesión en la piel genera reacciones neuroquímicas que pueden producir una sensación temporal de alivio”, comentó.

Herrera Ortiz aclaró que estas conductas no deben confundirse con intentos suicidas, aunque sí representan señales de alerta que requieren atención y seguimiento.

Indicó que padres y maestros deben estar atentos a cambios en los hábitos de estudio, irritabilidad, mayor sensibilidad emocional, descuido en la higiene personal o manifestaciones de dolor, vacío o tristeza en dibujos y otras expresiones de los menores.

Agregó que las autolesiones no necesariamente ocurren dentro de las escuelas, ya que también pueden presentarse en el hogar o en otros espacios. 

La coordinadora de Salud Mental y Adicciones señaló que cada caso es distinto y debe analizarse de manera particular, observando la frecuencia y el contexto en que se presentan estas conductas.

Por ello, consideró fundamental mantener una comunicación constante entre padres de familia y personal docente para compartir información que permita identificar oportunamente cualquier señal de riesgo y brindar el acompañamiento necesario.

Finalmente, advirtió que, aunque no se trata de un problema generalizado ni necesariamente grave, tampoco debe minimizarse. Lo más importante, dijo, es dar seguimiento a cada caso, fomentar el diálogo con los adolescentes y buscar apoyo profesional cuando sea necesario.

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