¿Hay una triple traición de Trump a los venezolanos?
La foto del presidente Donald Trump sonriendo junto a la presidenta encargada — o dictadora interina — de Venezuela, Delcy Rodríguez, en Nueva York, fue vista por muchos como la prueba más clara de la triple traición del mandatario estadounidense a los venezolanos.
En la imagen, Trump sale sonriente y con el pulgar arriba, mientras Rodríguez hace la “V” de la victoria. Rodríguez subió la foto a su cuenta oficial en X, diciendo que había sido una reunión “histórica”, en la que se habló de energía, minería y seguridad.
Paradójicamente, minutos después se supo que la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, había intentado regresar a Venezuela tres veces ese mismo día, sin éxito.
El barco en que iba a viajar desde Panamá canceló la travesía alegando fallas mecánicas, y dos aerolíneas privadas se negaron a llevarla por presuntos problemas de visado. En Washington, es un secreto a voces que la Casa Blanca le ha pedido que no vuelva a Venezuela hasta que Trump lo considere conveniente.
Horas antes, en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Trump se había jactado de haber firmado “el mayor acuerdo petrolero de la historia” con el régimen de Rodríguez. Y agregó, textualmente: “al vencedor le pertenece el botín”.
El presidente de Estados Unidos no mencionó la palabra “democracia” en todo el segmento que dedicó a Venezuela.
Según una encuesta de Meganálisis realizada poco antes del encuentro, el 91% de los venezolanos rechazaba la reunión, y el 80% se oponía al acuerdo petrolero.
La primera traición de Trump a los venezolanos ha sido postergar para un futuro indefinido las elecciones libres. Trump habla de un proceso de tres fases — mejorar la seguridad, estabilizar la economía y restablecer la democracia— pero el tercer punto sigue en el limbo.
Es cierto que no se pueden organizar elecciones de la noche a la mañana en Venezuela, pero sin una fecha definida no se puede poner en marcha un proceso escalonado de transición a la democracia.
Se corre el riesgo que Rodríguez alargue indefinidamente el proceso: el régimen venezolano siempre ha jugado a ganar tiempo cuando está acorralado. Estirará las cosas hasta que Trump salga del poder y una nueva coyuntura política le permita volver a escalar la represión.
También es cierto que Rodríguez liberó a algunos presos políticos y permitió la reaparición de algunos medios de internet, pero son gestos simbólicos. Venezuela sigue siendo una dictadura con opositores proscriptos y censura.
Irónicamente, mientras Trump recibía a Rodríguez con los brazos abiertos en Nueva York, Machado —la líder del movimiento que ganó las elecciones de 2024— no podía poner un pie en Venezuela.
La segunda traición de Trump son sus redadas migratorias y sus órdenes de deportar a más de 600,000 venezolanos que habían buscado refugio en Estados Unidos. La gran mayoría había entrado legalmente con el permiso temporal de permanencia TPS.
Contra lo afirmado inicialmente por el Gobierno de Trump, en el sentido de que las redadas migratorias irían contra “los peores criminales”, la gran mayoría de los venezolanos y otros inmigrantes arrestados son conductores de Uber, cuidadoras de ancianos y profesionales que no han cometido ningún crimen violento.
Algunos han denunciado golpizas e incluso disparos de agentes de inmigración.
Hace pocos días, Wilber Rafael Garcés Pérez, un venezolano de 28 años que trabajaba como repartidor de comidas, recibió un disparo en la espalda de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), según su abogada.
La tercera traición de Trump a los venezolanos ha sido la falta de transparencia sobre el destino de los miles de millones de dólares generados por la venta del petróleo venezolano.
Entre enero y julio, Estados Unidos vendió 13 mil millones de dólares en petróleo venezolano, según el diario Financial Times. Sin embargo, ni la Casa Blanca ni el régimen de Rodríguez han dicho cuánto de ese dinero ha vuelto a Venezuela.
Mientras no se anuncie un calendario electoral claro —con fechas concretas para renovar el Tribunal Electoral, la Corte Suprema y el resto de las instituciones— , esa foto de Trump con Rodríguez no se borrará fácilmente. Seguirá siendo, para millones, el símbolo de una gran traición.