Huasteca potosina, 19-S: Vencer al fracking desde la comunidad
El 7° foro "No al fracking. En defensa del territorio, el agua y la vida" que se realizará el 19 de septiembre en Ciudad Valles, Huasteca potosina, impulsará un decreto oficial de salvaguarda de la cuenca Tampico-Misantla y la prohibición constitucional del fracking. Presentará una alternativa ante la urgencia de una política de Estado para la transición hacia energías renovables y el desarrollo sustentable. Desarrollará estrategias y alianzas con fuerzas de los estados de Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León frente a la fractura hidráulica y al proyecto de Acueducto Pánuco-Cerro Prieto, vistos como amenazas de despojo del agua de los pueblos. Asistirán autoridades comunitarias, indígenas nahua y tének, organizaciones de sociedad civil y ciudadanía.
El 6 de agosto la presidenta Sheinbaum y el comité científico sobre fracking se pronunciaron por prohibir el uso de esta técnica en la cuenca Tampico-Misantla (San Luis Potosí, Tamaulipas, Veracruz, Puebla e Hidalgo) dada la alta población y la reacción comunitaria, pero seguir investigaciones en las cuencas Sabinas-Burro-Picachos (Coahuila) y Burgos (norte de Tamaulipas y Nuevo León).
El encuentro previsto para el 19 de septiembre será actividad relevante luego de ese anuncio presidencial y de las jornadas de información y asambleas que las comunidades y organizaciones de la Huasteca reforzaron durante agosto y lo que va de septiembre.
El foro, convocado por la Contraloría Autónoma del Agua de la Huasteca y ECOmpas -abreviatura de Ecologistas en Acción y Compañeros, avanzará acuerdos y un plan de acción, así como la organización y presentación de actas de cabildo y comunitarias en defensa del territorio y el agua, con el apoyo de las autoridades y consejeros indígenas.
Los trabajos se desarrollarán en el Teatro del Centro Cultural de la Huasteca Potosina -detrás de la Central de Autobuses- a partir de las 9 de la mañana para registro y de las 10:00 a.m, para las sesiones.
Abrirá el foro un ritual indígena de agradecimiento y celebración por el agua y la naturaleza. Prevén recibir con flores, copal y ofrendas a los participantes, reconociendo que en común son fuente de vida, identidad y resistencia de los pueblos.
Rumbo al 19 de septiembre, la Alianza Mexicana Contra el Fracking exige al Congreso de San Luis Potosí formalice su oposición al fracking, al Ejecutivo federal detenga la práctica de fractura hidráulica, y al Congreso de la Unión prohiba en la Constitución el fracking.
Desde hace 10 años, las comunidades de la Huasteca potosina rechazan formalmente el hecho de ser convertidas en zonas de sacrificio y sostener un modelo energético basado en combustibles fósiles a costa de sus derechos.
El agua y los ecosistemas son aquí la base de la vida, de la producción agrícola, de la cultura y de la identidad de los pueblos. Su contaminación equivale a desplazamiento y ruptura de un tejido comunitario que lleva siglos perteneciendo al territorio.
La lucha contra el fracking es parte de la defensa de la vida comunitaria, el territorio, los derechos indígenas y la naturaleza.
Esta resistencia se ha construido desde el espacio más importante de decisión colectiva, la asamblea comunitaria, donde los pueblos indígenas y comunidades rurales definen su presente y su futuro, y han sostenido y fortalecido sus procesos organizativos desde las redes de autoridades comunitarias y las organizaciones de la sociedad civil que los acompañan, basados en la identidad social y cultural nahua y tének.
La resistencia al fracking en la Huasteca, de 2014 a 2018, dejó importantes enseñanzas: la información y sensibilización social a través de procesos asamblearios comunitarios, reuniones intercomunitarias por municipio, foros microregionales y regionales constituyen la actividad fundamental para lograr el consenso expresado en actas de asamblea comunitaria en rechazo al fracking.
Una enseñanza más es la articulación de la comunidad indígena con sus pares a nivel municipal, a través de asociaciones de comunidades indígenas y una articulación regional que permite la coordinación permanente del movimiento, a fin de blindar organizativamente el territorio.
Otra enseñanza es la obligada gestión ante los ayuntamientos municipales para que levanten actas de cabildo de no autorización de cambio de uso de suelo, por las facultades establecidas en el artículo 115 constitucional.
Finalmente, la política de que el Congreso del Estado formalice su oposición al fracking y exhorte al Ejecutivo federal a detener la práctica del fracking y al Congreso de la Unión a que lo prohiba en la Constitución.
Además de ello, la movilización social, la búsqueda de la solidaridad social, las más amplias alianzas y la permanente difusión pública son una combinación que, saben, deben tener en alta consideración.
Las comunidades de la Huasteca potosina están organizadas porque comprenden los riesgos del fracking. Las movilizaciones por su prohibición constitucional en los últimos 10 años lo demuestran.
Desde que la presidenta Sheinbaum anunció el Plan Estratégico Pemex 2025-2035, la Huasteca potosina realizó múltiples reuniones municipales de autoridades comunitarias, 5 foros y encuentros regionales en San Antonio, Xilitla, Tancanhuitz y Axtla de Terrazas.
Hoy, 367 comunidades indígenas tének y nahua y 735 mil habitantes de alrededor, están a la espera de un documento oficial en donde la presidenta Claudia Sheinbaum se comprometa a prohibir la exploración de gas no convencional mediante fracking, tal como lo solicitó su propio comité de científicos en la mañanera del 6 de agosto.
Las comunidades de la Huasteca proponen fortalecer las economías locales basadas en la agricultura, la agroforestería y el turismo comunitario, apostando a una transición energética justa: el uso comunitario de energías renovables como la solar, eólica e hídrica, entre otras.
El camino es: vencer al fracking desde la comunidad.
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