Sin pena. Pese a que los conductores ven directamente las señaléticas de que dicho carril azul es exclusivo para bicicletas, estos deciden no hacer caso y estacionarse.
En plena Zona Centro de la ciudad, la ciclovía ubicada sobre la calle Laureano Roncal, en Durango, se ha convertido en punto constante de invasión por parte de vehículos particulares, taxis y unidades de transporte. Aunque el espacio fue destinado para brindar mayor seguridad a ciclistas y promover la movilidad sustentable, diariamente es utilizado como parada momentánea por conductores que argumentan realizar descensos rápidos o esperar pasaje.
De acuerdo con lo observado en distintos horarios, son múltiples conductores que se detienen sus unidades directamente sobre el carril confinado, obstaculizando el paso de bicicletas. A esto se suman motocicletas que aprovechan la falta de vigilancia para estacionarse por algunos minutos. La situación obliga a ciclistas a incorporarse al carril de vehiculos motorizados, exponiéndose a accidentes.
Sobre la misma vialidad existen zonas señalizadas para carga y descarga; sin embargo, son pocos los conductores que hacen uso adecuado de ellas. La comodidad y la inmediatez parecen imponerse sobre el respeto a la infraestructura ciclista. Esta práctica no solo infringe el reglamento vial, sino que contradice el objetivo de fomentar alternativas de transporte más seguras y amigables con el medio ambiente.






