La autoridad que (finge que) no sabe lo que pasa en Durango
A pesar de las constantes declaraciones de que "en Durango no pasa nada", y que "es de los estados más seguros", la intervención de las fuerzas armadas ha dejado muy claro que sí pasan cosas y que solamente a ellos parece preocuparles.
En ese mismo Durango en el que, según el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento capitalino, no existen delitos de alto impacto, desde el año pasado el Gabinete de Seguridad Federal ha demostrado que sí existen, pero que se solapan.
Ejemplos hay varios, pero uno de los más sonados fue la extorsión (disfrazada de mercado monopólico) que denunciaron por varios meses los ganaderos del norte del estado, principalmente en La Laguna que, tras ser ignorados sistemáticamente por el Gobierno Estatal, tuvieron el valor de denunciar públicamente, atrayendo a las autoridades federales.
Luego, vino la captura de Edgar "N", alias "El Limones", a quien los empresarios laguneros habían denunciado desde hace años por amenazas y extorsiones (disfrazada de sindicalismo) a nombre de la CATEM, problema que jamás fue atendido por las autoridades estatales y municipales (de Gómez Palacio) hasta que hubo un operativo militar en la capital del estado en donde fue capturado.
OPERATIVOS SORPRESA
Además, hubo un par de decomisos millonarios muy relevantes por parte de las fuerzas federales en unas bodegas ubicadas en la mancha urbana de la capital del estado, en donde se aseguraron precursores químicos para fabricar millones de dosis de droga, así como armamento de uso exclusivo del Ejército Mexicano. De eso, las autoridades locales tampoco se dieron por enterados.
En el poblado Contreras, a unos cuantos minutos de la ciudad de Durango, se registró -en diciembre pasado- la explosión de una vivienda debido, según información extraoficial, al mal manejo de artefactos explosivos que eran utilizados para equipar drones que se utilizaban en la Sierra Madre Occidental para atacar a grupos criminales y militares. Las policías locales brillaron por su ausencia.
Y finalmente, hace unas semanas, un operativo de la Guardia Nacional que terminó en un enfrentamiento en el poblado Praxedis Guerrero, provocó el aseguramiento de armas de alto poder, vehículos blindados y la captura de 15 delincuentes; días después, en el poblado Casa Blanca (perteneciente a la capital) hubo otro aseguramiento importante que terminó con un enfrentamiento entre militares y civiles.
Y ni qué decir de los enfrentamientos en carreteras (a México y Mazatlán) en las que elementos de la Guardia Nacional han perdido la vida tras ataques o enfrentamientos con grupos criminales que se sienten amenazados por su presencia.
NI SUS LUCES
Todo esto ocurre en un marco en el que las autoridades estatales y municipales pareciera que prefieren voltear a otro lado, con el argumento de que el combate a este tipo de delitos le corresponde a la Federación, como si con eso se justificara su inoperancia.
A nivel local los asaltos se vuelven más violentos, la percepción de corrupción de los cuerpos de seguridad se mantiene y hasta los agentes del orden se ven inmiscuidos en casos de abuso y protagonistas de otros delitos.
Ayer, las autoridades federales anunciaron el cateo de otro inmueble en Durango en donde se aseguraron explosivos artesanales y químicos para su fabricación. Sí, más explosivos que se manejan por la capital como si fueran juegos pirotécnicos. Otro hecho en donde, por supuesto, no hubo presencia de las autoridades locales.
Así que, una cosa son los homicidios dolosos, en donde efectivamente Durango registra bajos números a nivel nacional, pero otra cosa es la percepción de inseguridad, que va acompañada de otros aspectos que el ciudadano vive todos los días y ahí, ningún discurso político va a poder cambiar la opinión ciudadana.