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La Balanza

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JULIO FAESLER 27 jun 2026 - 08:28

El resultado de las elecciones presidenciales en Colombia el 21 de junio resolvió un aparente dilema que significa que números indican la poquísima diferencia, apenas de 220 mil votos, entre lván Cepeda, el candidato del oficialismo, y Abelardo de la Espriella, abogado empresarial considerado de “ultraderecha”. El caso de Keiko Fujimori, de “derecha”, en Perú que gana con sólo 40 mil votos de ventaja, también impulsada desde el exterior. En ambos casos aparecen como opuestos a un amenazante socialismo cercano al marxismo que adopta por necesidad sistemas dictatoriales por ser incapaces de producir el progreso y la felicidad que prometen sino un caos y pobreza general. Fracasados así los progresistas”, responden apuntando al desprestigio de todo lo que etiquetan como liberal (neoliberal) o de derecha.

Pero los números y otros resultados de recientes elecciones describen que lo que está sucediendo en muchos países donde una “ola celeste” se presenta en América Latina, consistente en una tendencia hacia gobiernos de “derecha” como repudio al socialismo caído en brazos de dictadores.

El tema de la democracia está en el fondo de la cuestión.

El error en que se cae es creer que todo sistema socalista es necesariamente dictatorial. El socialismo ni es un aparato disciplinario, es un sistema de convivencia participativo. Podemos hablar de socialismos con intenciones de promoverse partiendo de la voluntad propia. En Europa son varios los partidos políticos que incluyen principios socialistas desde su origen, empezando, como ejemplo el Partido Socialista Obrero Español. 

Partiendo de esta indebida concepción, se contrapone el socialismo a la libertad de empresa.

En América Latina la experiencia ha sido con socialismos autoritarios y dictatoriales como los que se pretendieron en algunos estados del sureste de México a principios del Siglo XX, o los que se han dado en Centroamérica o en Cuba, Nicaragua o Venezuela. El repudio que es básico entender es al autoritarismo o la dictadura.

Es ese el peligro que acecha a los regímenes democráticos. Es éste el caso de Cuba, Nicaragua o cualquier régimen que contravenga a la libertad individual o de los intereses de la sociedad.

La lucha que se ha dado en nuestra región ha sido contra regímenes dictatoriales algunos de los cuales han sido o aún son vigentes. En la coyuntura actual, es de interés discernir entre los sistemas vigentes.

Es cosa distinta defender la libre empresa que está directamente vinculada al derecho de la propiedad privada que es una de las bases de todo régimen democrático.

No hay que confundir. El que rija el principio de la propiedad privada, no significa la libertad absoluta de empresa. El régimen de libertad de empresa requiere contener las condicionantes y en su caso, frenos que impidan abusos sean de intereses particulares, sectoriales o gubernamentales que rompan los derechos humanos o de terceros.

Los asuntos relativos a las elecciones en los países hermanos son aún más acuciantes tratándose de los principios que han de hacerse valer al optar entre partidos y más concretamente, de individuos que han de determinar el destino de México en los próximos años.

Desde luego que por el momento, la elección inteligente del pueblo mexicano, de los que habrán de tripular la Cámara de Diputados, y las 17 gubernaturas, tiene prioridad en las decisiones que habremos de tomar el año entrante.

La integración de la Cámara de Diputados es de suprema trascendencia ya que de ella depende la posibilidad de federalizar elecciones no sólo libres, sino que aseguren racionalidad en las disyuntivas de 2030.

Las condiciones del grado en que la ciudadanía ejerce sus libertades en mucho tiene que ver con el grado en que hayamos sabido escoger entre opciones del tipo de gobierno que rija el futuro nacional en su sentido más amplio.

La Balanza está esperando ser utilizada

juliofelipefaesler@yahoo.com

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