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¡La cuenta, por favor!

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¡La cuenta, por favor!

ESTEBAN G. ROSAS 14 ene 2026 - 04:03

Después de estas fiestas que se disfrutaron desde principios del año 2025, muchos hasta viajaron en primera clase a Europa, a 12 meses sin intereses, pues hay que pedir la cuenta. ¿De cuánto fue el daño? ¿Cúanto debo? Y al ver que, como siempre, nos sobrepasamos, tratamos de escabullirnos, y si nos atrapan, siempre decimos: ¡Paga el de atrás!

Así nos pasó en enero de 2025, cuando nos mostraron la cuenta de lo que gastamos en 2024: 6 millones de millones de pesos (el 5.9% del PIB). Entonces debíamos casi 60 mil pesos más por persona ; los 130 millones de compatriotas, incluyendo el nieto y el que está aún por nacer en breve. Ah, jijo, y ¿dónde quedó ese $$$? Ni Sherlock Holmes con su infraestructura investigativa podría decirlo. Lo que sí ¡hay que pagar!, que dimos en garantía hasta a los hermanos.

Por lo pronto, en 2025, le bajamos hasta 4.5% del PIB y el presupuesto de ingresos-egresos nacional planea bajarle hasta el 3% en 2026. Ojalá se logre, aunque al hacerlo tendremos que sacrificar inversiones en salud, educación e inversión generadora de empleos.

Se sufrió en 2025. Ya ven que seguimos en el país llenos de baches y sin dinero para taparlos; los empleos formales generados en todo 2025 fueron gracias a los 206 mil motociclistas que atienden nuestros pedidos a domicilio y que con ese número contribuyeron con el 75% del total de empleos formales en México, que llegó apenas a 276 mil.

Si bien no respetan mucho la etiqueta de vialidad, estos moto propulsados fueron una joya, al cooperar con su formalización al trabajo; si por alguna razón se les atraviesa alguno, y que seguro les pasará un día, respétenlo, salúdenlo y cántenle una porra. Al menos cooperen para un casco de esos de nazi que les gustan. Les recuerdo que de ellos también depende qué tan calientita llegue su pizza a casa.

También nos pedirán nuestra cooperación trilateral para pagar la cuenta del T-MEC, que en nuestro caso debemos desde agua, hasta apertura energética, y a ver cuánto quieren aportar nuestros vecinos beligerantes por no cumplir con varias reglas arancelarias.

¿Cuánto tendrán pensado cobrarnos por los besitos a Maduro y andar calentando el cuadro con eso de mandar petroleo a Cuba? Les podríamos mandar tequila gratis en barco a cuenta de la aportación.

Una cuenta gorda e impagable es la que debe Pemex y que hemos decidido apoyar con $$$; el año pasado solo 236 mil millones de pesos, y sin recibir ni un peso de ingreso. Bonito negocio ese; con esos recursos ¿cuántas medicinas podríamos comprar para las tienditas del bienestar? ¿Cuántos recursos podríamos asignar a los hospítales públicos para su equipamiento y dejar de operar en las banquetas? ¿Cuántos niños podrían desayunar en su escuela y cuántos libros se podrían comprar para su educación y demostrarles que Marx fue de los primeros capitalistas y que el único Che que trascendió a nivel mundial fue Diego Armando Maradona?

Bueno, y Borges también. Pero gastamos y gastamos en el 2024, sin pensar en la cuenta, y ahora nos llegan telefonazos, mensajes y amenazas, como a los que deben un mes de su tarjeta de crédito y los bancos los quieren crucificar: si ya nos conocen, ¡para qué nos prestan!

Este fín de semana que acaba de pasar, se formaron en la fila de la puerta del cielo, la que custodia San Pedro, para formalizar su ingreso, dos personajes muy importantes para mí y muchos más; primero me refiero a mi fan número1: lector y escucha don José Nevárez Garibay, mi querido Chemo.

Una referencia regional, empresario súper exitoso y persona sin igual, y el segundo es nada menos que el comandante Mario Zaldívar Mijares, que seguro le tienen asignado el patrullaje de las nubes; otro gran duranguense, exfuncionario, expolicia federal de Caminos, motociclista y mejor amigo. Cuídennos, por favor y, Diosito, no te lleves a tantos tan seguido. Ahí te encargo.

Ánimo.

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