La inexistente tranquilidad entre Durango y Zacatecas
Existe algo más preocupante que una disputa entre gobernadores, y eso es que la seguridad termine midiéndose por el discurso, y no por la evidencia. Zacatecas ha advertido que grupos criminales desplazados por los operativos en su territorio se repliegan hacia la sierra de Durango. Esteban Villegas respondió: "Que no nos quieran embarrar porque acá estamos bien tranquilos".
El problema es que esa tranquilidad resulta difícil de sostener cuando, durante dos meses, en Durango se vivió una intensa operación de las fuerzas federales que dejó detenciones, armas de alto poder, drogas, dinero en efectivo, vehículos blindados, casas de seguridad y hasta laboratorios para elaborar artefactos explosivos. Si la entidad está tan tranquila, ¿cómo explicar entonces semejante despliegue y la dimensión de los aseguramientos?
No se trata de asumir como verdad absoluta los señalamientos de las autoridades de Zacatecas, sino de reconocer algo elemental: los límites estatales no existen para el crimen organizado, pues la inteligencia del Estado mexicano sabe que las células con presencia en Durango tienen movilidad, disputan territorios y participan en actividades delincuenciales que afectan a entidades vecinas.
En ese contexto, resulta poco convincente la respuesta del gobernador de Durango. En julio de 2023, Esteban Villegas y David Monreal firmaron un acuerdo para blindar las zonas limítrofes, compartir inteligencia y realizar operativos coordinados. Si hoy uno de los estados afirma que grupos criminales se desplazan hacia el otro, la pregunta inevitable es qué ocurrió con aquel compromiso.
Hay, además, una contradicción que no debería pasar inadvertida. Esteban asegura que Durango está tranquilo, pero al mismo tiempo presume que su gobierno entregó información a la Federación para detener a generadores de violencia que, según sus propias palabras, "calentaban" al estado. Es decir, el propio mandatario reconoce la existencia de estructuras criminales con capacidad para operar y alterar la seguridad.
Como antecedente de esta disputa, en 2023 las autoridades zacatecanas ya habían señalado públicamente la operación de una red delincuencial dedicada al secuestro y extorsión de migrantes que, según afirmaron meses después de la firma del convenio, actuaba en territorio de Durango y contaba incluso con la presunta participación de funcionarios institucionales duranguenses.
Sin embargo, lo alarmante es que esa tranquilidad que alardea el gobernador es apenas discursiva. Mientras Durango presumía estar a salvo, las fuerzas federales pusieron sus miras en la entidad y realizaron despliegues extraordinarios, mientras los estados vecinos advertían sobre movimientos criminales hacia su territorio. Lo responsable no es cerrar filas detrás de una narrativa, sino abrir la información y reforzar la coordinación.
Puede que Esteban Villegas tenga razón en una cosa: Zacatecas debe resolver sus problemas. No obstante, Durango también tiene que hacer lo propio. Y si existe evidencia de que grupos criminales cruzan los límites, la respuesta no puede ser "no nos quieran embarrar", sino "vamos a revisar qué está pasando". Esa diferencia separa a un gobierno que administra una percepción de tranquilidad de uno que realmente garantiza seguridad.
La disputa entre Durango y Zacatecas no debería convertirse en un concurso para determinar quién tiene menos problemas. Si el acuerdo de 2023 comprometía a ambos estados a compartir inteligencia y realizar operativos conjuntos, sería pertinente saber qué tanto se ha cumplido y quién está fallando ahora. Porque cuando el crimen se mueve de un territorio a otro, la responsabilidad también debe cruzar las divisiones geográficas y políticas.
EN LA BALANZA.- La retirada de "Los Acorazados" deja una pregunta inevitable sobre lo que viene para Durango. El grupo de élite, integrado por alrededor de 300 elementos, parte después de dos meses de operativos que derivaron en cateos, detenciones y aseguramientos de armas, drogas, vehículos blindados y otros indicios de actividad criminal. Antes que ellos, "Los Murciélagos" ya habían dejado la entidad, por lo que el repliegue de estas unidades especializadas profundiza la incertidumbre entre los duranguenses: ¿quién asumirá ahora la capacidad operativa y de inteligencia que demostraron estas fuerzas?
X: @Vic_Montenegro