La opaca refinería
La refinería Olmeca, mejor conocida como Dos Bocas, nos la vendieron como una gran obra. Al inaugurarla en 2022, el presidente López Obrador declaró: “Es un sueño hecho realidad”. Los costos se dispararon, pero no sabemos con precisión cuánto, porque el gobierno reservó la información por razones de “seguridad nacional”. La refinería, por otra parte, ha venido acumulando accidente tras accidente, los cuales han dejado ya ocho muertos.
Apenas este pasado 8 de abril la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, quien como secretaría de energía fue responsable de su construcción, presumió en redes, con una imagen institucional de Pemex, que casi cuatro años después de su inauguración la refinería había alcanzado por fin una producción del “100 por ciento de su capacidad instalada máxima. 340 mil barriles de procesamiento de crudo diarios”. Es “un sueño hecho realidad, un compromiso cumplido”, celebraba la imagen de Pemex. Apenas un día después, sin embargo, se registró un nuevo accidente, que afectó a la planta coquizadora y seguramente disminuirá la producción de manera temporal.
La obra se construyó con prisas y bajo presiones políticas. Aunque López Obrador la inauguró el 1 de julio de 2022 para cumplir su promesa, Rocío Nahle declaró en el Senado el 8 de diciembre de ese año que tenía un “96.2 por ciento de avance”. La verdad, sin embargo, es que apenas ahora la instalación empezaba a ser operativa, cuando se registró el accidente del 9 de abril.
¿Por qué tantos accidentes? Francisco Barnés de Castro, exrector de la UNAM y exsubsecretario de energía, me explica: “Por no haber hecho una planeación correcta. Por no haber contratado una empresa especialista que coordinara y supervisara a los diferentes contratistas durante la ejecución de la obra, que tuviera además la responsabilidad de supervisar que hubiera una buena integración entre todos ellos. Por haber recibido la obra, liberando de responsabilidad a los diferentes contratistas, antes de concluir las pruebas de arranque. Por no haber capacitado adecuadamente al personal (Pemex solía capacitar al equipo que iba a hacerse cargo previo al arranque, con los licenciadores). Y por las enormes prisas para demostrar, cueste lo que cueste, que la refinería ya está en operación.
¿Y los costos? En 2018, después del triunfo electoral de López Obrador, Rocío Nahle me dijo en radio que la refinería costaría 6 mil millones de dólares. Cuando le repliqué que los especialistas decían que costaría cuando menos 20 mil millones de dólares, ella me respondió: “Le costaría 20 mil millones de dólares a Peña Nieto, pero a López Obrador 6 mil”.
Cuando se presentaron los presupuestos oficiales, el costo estimado era ya de 8 mil millones de dólares. En mayo de 2025, en un informe de Pemex a la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos, se reportaban 20,959 millones de dólares. Hoy se cita calladamente el monto de 22 mil millones de dólares, pero los detalles de la construcción se han manejado como gasto operativo, que no lo es. Al parecer unos 3 mil millones de dólares adicionales se han invertido de esta manera.
Quizá lo peor es que a los mexicanos, que somos supuestamente los dueños de Pemex y de la refinería, se nos ha ocultado la información. El gobierno ha manejado el proyecto con total opacidad. No solo no tenemos información oficial sobre el costo, pero tampoco sobre su operación. No quieren que sepamos por qué ha tenido tantos accidentes, tampoco cuánto ha costado.
GASOLINAS
El precio promedio de la gasolina “regular” en Estados Unidos se ubicó ayer en 4.125 dólares por galón, o sea, 1.09 dólares por litro. Al tipo de cambio de ayer, 17.30 pesos por dólar, eran 18.85 pesos por litro. En México la Magna estaba en 23.76 pesos. Pese al fuerte aumento, la gasolina en Estados Unidos sigue siendo más barata que en México. www.sergiosarmiento.com