La presa que pierde agua antes de llegar a El Salto
La presa La Rosilla II, ubicada en las afueras de El Salto, cabecera de Pueblo Nuevo, apenas alcanza entre 29 y 30 por ciento de su capacidad durante las mejores temporadas de lluvia, debido a las graves filtraciones que registra desde hace años.
Roberto Delgado Gallegos, director de la Conagua en Durango, explicó que la presa fue construida en 2002 y tiene una capacidad de 1.3 millones de metros cúbicos.
Sin embargo, pese a diversos trabajos de reparación, incluido uno realizado en 2012 con una inversión aproximada de 30 millones de pesos, las infiltraciones persisten.
Ante esta situación, la dependencia contrató un estudio especializado con la empresa Proinfra, cuyo objetivo es localizar con precisión los puntos por donde se pierde el agua.
Se trata de una metodología que, de acuerdo con el funcionario, es utilizada en otros países y que por primera vez se aplica en México.
Para realizar el estudio, se desplegaron mil 586 metros de cable y equipo especializado para medir la conductividad y determinar el tránsito del agua dentro de la presa.
El análisis tendrá una duración aproximada de cuatro días y posteriormente se entregará un reporte que permitirá definir el tratamiento más adecuado.
La Conagua destinó alrededor de dos millones de pesos para este estudio, una cantidad considerablemente menor a los más de 60 millones de pesos que costaría colocar una geomembrana en el vaso de la presa.
Actualmente, La Rosilla II aporta alrededor de 20 litros por segundo a El Salto, mientras que la población requiere aproximadamente 86 litros por segundo.
Si se logra reducir las filtraciones y recuperar alrededor del 80 por ciento del volumen, la aportación podría incrementarse hasta entre 60 y 70 litros por segundo.
Delgado Gallegos señaló que la recuperación de La Rosilla II sería una solución de corto y mediano plazo, mientras avanza la gestión para construir una nueva presa en La Cañada o Arroyo del Agua, con una capacidad proyectada de 1.5 millones de metros cúbicos.
El objetivo, indicó, es combinar ambas obras con acciones como la sectorización de la red de agua potable, atención de fugas y vigilancia de las líneas de conducción, para garantizar el suministro de agua para los poco más de 30 mil habitantes de El Salto.