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CINE DURANGO

La vez que Jack Nicholson vino a Durango para dirigir y protagonizar un western de Hollywood

Fue la primera ocasión en la que Nicholson protagonizó un filme que él mismo dirigió.

La vez que Jack Nicholson vino a Durango para dirigir y protagonizar un western de Hollywood

EMILIO BARRIENTOS 17 ago 2026 - 11:18

Durango cuenta con una extensa historia como escenario de producciones cinematográficas, principalmente del género western, y entre las figuras de Hollywood que llegaron al estado para trabajar frente y detrás de las cámaras se encuentra Jack Nicholson, quien durante el verano de 1977 filmó parte de Goin’ South.

La película, que posteriormente llegaría a los cines en 1978, tuvo su periodo de filmación entre agosto y octubre de 1977, con Durango como una de sus principales locaciones. La fotografía principal estaba contemplada para comenzar en territorio duranguense desde finales de julio de ese año, mientras que otros registros sitúan el inicio efectivo de los trabajos durante agosto.

De esta manera, durante fechas como el 17, 18 y 19 de agosto de 1977, Nicholson y el resto de la producción se encontraban inmersos en los trabajos de una cinta que terminaría convirtiéndose en otra pieza de la larga relación entre Durango y Hollywood.

Jack Nicholson no solamente actuó, también dirigió la película

Uno de los aspectos particulares de Goin’ South es que Jack Nicholson asumió dos de las responsabilidades principales del proyecto, pues además de interpretar al protagonista, Henry Lloyd Moon, también estuvo detrás de la cámara como director.

La cinta fue apenas el segundo largometraje dirigido por Nicholson, después de Drive, He Said, estrenada en 1971. Años después volvería a dirigir con The Two Jakes, de 1990. En Goin’ South, además, fue la primera ocasión en que se colocó como protagonista principal de una película que él mismo dirigía.

La historia se desarrolla después de la Guerra Civil estadounidense y sigue a Henry Moon, un forajido condenado a morir en la horca, quien encuentra una inesperada posibilidad para salvarse: una ley local permite que un condenado sea liberado si una mujer propietaria acepta casarse con él y hacerse responsable de su conducta.

Julia Tate, interpretada por Mary Steenburgen, termina aceptando el matrimonio, aunque sus verdaderas intenciones están relacionadas con una mina de oro localizada en su propiedad.

Durango volvió a convertirse en el viejo oeste de Hollywood

Para recrear el ambiente del oeste estadounidense, la producción encontró en Durango escenarios que ya habían sido utilizados durante décadas por importantes producciones internacionales.

Goin’ South fue filmada en una locación anteriormente utilizada por John Wayne. Algunos de los escenarios construidos para Chisum, película de 1970 protagonizada por Wayne, fueron modificados mediante cambios de colores y letreros para ser reutilizados en la producción encabezada por Nicholson.

Durango llevaba para entonces más de dos décadas consolidándose como uno de los escenarios favoritos de Hollywood para realizar westerns, gracias a sus paisajes semidesérticos, montañas y sets cinematográficos construidos en los alrededores de la capital.

Goin’ South se incorporó así a una lista en la que ya aparecían producciones encabezadas por figuras como John Wayne, Clark Gable y Glenn Ford, quienes también encontraron en territorio duranguense escenarios adecuados para recrear historias del viejo oeste.

Una película con un elenco que años después sería todavía más reconocido

Además de Nicholson y Steenburgen, la producción reunió a varios actores que posteriormente alcanzarían una importante presencia en Hollywood.

Entre ellos estuvieron Christopher Lloyd, John Belushi y Danny DeVito, además de Veronica Cartwright, Richard Bradford y Ed Begley Jr.

Para Mary Steenburgen, el proyecto tuvo un significado todavía mayor, ya que Goin’ South representó su debut cinematográfico. Nicholson la eligió para interpretar a Julia Tate, personaje que terminó impulsando el comienzo de una extensa carrera en Hollywood.

Después de aquel rodaje desarrollado durante agosto de 1977 en Durango, la película llegó a las salas estadounidenses el 6 de octubre de 1978.

Más allá de su recepción comercial y crítica, su producción permanece como uno de los episodios que forman parte de la época en la que las cámaras de Hollywood encontraron en los paisajes duranguenses el escenario ideal para recrear el viejo oeste.

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