Lengua de Señas Mexicana: La lengua que se ve, pero casi no se 'escucha'
Muchas personas han visto a alguien comunicarse con las manos, con gestos precisos y expresiones muy marcadas. Lo que pocos saben es que eso no es mímica ni improvisación. Es una lengua completa, con reglas, estructura y una historia propia.
En México existe la Lengua de Señas Mexicana (LSM) y, aunque está reconocida oficialmente, sigue siendo una gran desconocida para buena parte de la sociedad.
No es universal (y tampoco es reciente)
Uno de los mitos más comunes es creer que el lenguaje de señas es igual en todo el mundo. No lo es. Cada país ha desarrollado su propia lengua de señas, con vocabulario, gramática y expresiones distintas.
La LSM comenzó a consolidarse en México desde el siglo XIX, influida por modelos europeos, pero evolucionó de manera independiente gracias a la propia comunidad sorda. Con el tiempo, se convirtió en una lengua visual completa, capaz de expresar ideas abstractas, emociones y conceptos complejos.
Una lengua reconocida… pero poco aprendida
Desde 2005, la Lengua de Señas Mexicana está reconocida como lengua nacional y forma parte del patrimonio lingüístico del país. En el papel, su valor es incuestionable; en la vida diaria, su presencia sigue siendo limitada.
La falta de intérpretes en hospitales, escuelas, juzgados y trámites públicos continúa siendo un obstáculo. En muchos casos, las personas sordas dependen de familiares para comunicarse, lo que reduce su autonomía y acceso pleno a derechos.
No solo hablan las manos
En la LSM, el rostro, la postura corporal y la mirada son tan importantes como las manos. Un mismo movimiento puede cambiar completamente de significado según la expresión facial o el contexto.
Por eso, reducirla a “gestos” es desconocer que se trata de una lengua viva, con identidad cultural propia.
¿Dónde se puede aprender Lengua de Señas Mexicana?
En México existen diversas opciones para aprender LSM, desde cursos institucionales y universitarios hasta talleres comunitarios y programas en línea promovidos por instancias como el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, que reconoce su valor cultural y lingüístico.
En Durango, también hay alternativas locales: asociaciones civiles como Señantes Duranguenses A.C. promueven talleres y espacios de aprendizaje comunitario, mientras que en la Universidad Juárez del Estado de Durango se han impartido cursos básicos de Lengua de Señas como parte de la formación en comunicación inclusiva.
Una lengua que también es inclusión
Aprender —o al menos conocer— la Lengua de Señas Mexicana no es solo un gesto solidario. Es una forma de reconocer que la comunicación no siempre se escucha, pero sí se entiende, si estamos dispuestos a mirar.