León, Durango y el síntoma de una crisis en el PAN
En política, las crisis se revelan en rupturas internas y decisiones que exhiben la pérdida de rumbo. Eso es lo que ocurre hoy en el Partido Acción Nacional de cara a los procesos electorales venideros. Una fuerza que, en su intento por reinventarse, parece estar dejando atrás no solo alianzas, sino también su propia doctrina y a algunos de sus liderazgos más representativos.
La renuncia al PAN por parte de Alejandra Gutiérrez Campos, presidenta municipal de León, Guanajuato -el principal bastión histórico del panismo-, no es un hecho que deba minimizarse, pues se trata de un golpe político de alto calibre que trasciende lo local y sacude la estructura nacional del propio partido.
León no es cualquier municipio. Es la joya de la corona del PAN, un símbolo de hegemonía política durante décadas. Perder a su figura más visible bajo acusaciones de cerrazón, ataques internos y falta de diálogo proyecta hacia la ciudadanía la imagen de un partido que ya no logra procesar sus diferencias ni construir acuerdos hacia el interior.
La narrativa del dirigente nacional, Jorge Romero, apuesta por un "relanzamiento" basado en candidaturas ciudadanas y la ruptura con alianzas, particularmente con el PRI. No obstante, esta estrategia, lejos de generar cohesión, ha provocado incertidumbre, tensiones internas y el riesgo de dispersar el voto opositor en un escenario donde Morena mantiene ventaja.
En este contexto, Durango no es ajeno a la turbulencia desatada desde León. Aun cuando no tiene el mismo peso electoral, sí representa un laboratorio político relevante para el PAN, siendo el alcalde Toño Ochoa impulsado como ejemplo de supuesto buen gobierno y perfil competitivo rumbo a la gubernatura de 2028.
Sin embargo, la postura del presidente municipal contrasta con la línea nacional, pues ha defendido abiertamente la continuidad de la alianza con el Revolucionario Institucional, tanto electoral como de gobierno, bajo el argumento de que los gobiernos de coalición han dado resultados en lo local.
Ahora bien, si el Partido Acción Nacional avanza en llevar a cabo ese nuevo modelo de candidaturas abiertas y mediciones internas, el escenario podría tornarse muy complicado para liderazgos como el del alcalde capitalino, Toño Ochoa, tal como probablemente lo anticipó -en lo personal y para su proyecto político- la alcaldesa de León.
De someter Toño su aspiración a una contienda interna con perfiles ciudadanos o políticos, debilitaría esa candidatura que ha venido construyendo desde el posicionamiento anticipado y desde el Ayuntamiento. Si el resultado no le favorece, el contexto reciente sugiere que las rupturas ya no son excepción, sino tendencia.
Finalmente, el PAN enfrenta la encrucijada compleja de redefinir su identidad sin fragmentarse, abrirse a la ciudadanía sin diluir su estructura y competir solos sin debilitar su viabilidad electoral. El problema es que, en el trayecto, corre el riesgo de quedarse sin lo más importante: liderazgos sólidos y cohesión interna. Hoy, más que un relanzamiento, lo que parece vivir Acción Nacional es una lenta pero constante descomposición.
EN LA BALANZA.- El revés judicial al "predialazo" en Durango pone en entredicho la responsabilidad del Ayuntamiento en el manejo de sus políticas fiscales. No se trata únicamente de devolver dinero a quienes se ampararon, sino de admitir que se vulneró la certeza jurídica de los contribuyentes al aplicar un esquema cuestionable desde su origen. La resolución del juzgado federal abre la puerta a una ola de más amparos. Y es que cuando la recaudación se impone, deja de ser un acto de gobierno para convertirse en un abuso institucional.
X: @Vic_Montenegro