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La igualada entre Toluca y Atlético de San Luis dejó más que un reparto de puntos en el Estadio Nemesio Diez. Una vez concluido el encuentro de la Jornada 12 del Apertura 2026, el árbitro duranguense Marco Antonio Ortiz Nava se convirtió en protagonista de un incidente extracancha al ser blanco de una agresión desde la tribuna cuando se dirigía a los vestidores.
La tensión se había acumulado durante una noche complicada para el conjunto escarlata. Después de tomar ventaja en el marcador mediante Erick Gutiérrez, los dirigidos por Antonio Mohamed permitieron la reacción potosina y terminaron empatando 1-1 tras el tanto firmado por Rafa Llorente, resultado que impidió a los mexiquenses recuperar la cima de la clasificación.
El ambiente se puso tenso para el duranguense
El ambiente se enrareció todavía más en la recta final de la jornada debido a la expulsión de Pablo Morant, auxiliar técnico de Toluca. La decisión arbitral provocó inconformidad en distintos sectores del inmueble y elevó el nivel de tensión alrededor del trabajo realizado por el silbante.
Con el encuentro terminado, Ortiz Nava emprendió el recorrido hacia el túnel que conduce a la zona interna del estadio. Fue entonces cuando un objeto salió proyectado desde las gradas en su dirección. El árbitro reaccionó de inmediato, alcanzó a esquivarlo y evitó ser impactado en un incidente que quedó registrado por aficionados y medios presentes en el inmueble.
¿Qué dijo el 'Gato' tras el incidente?
La respuesta del 'Gato' llamó la atención por su serenidad. Lejos de detenerse o responder a las provocaciones, mantuvo el rumbo hacia los vestidores y completó una interacción que sostenía con aficionados ubicados cerca de esa zona, antes de abandonar el terreno sin generar confrontaciones adicionales.
El episodio trasladó el foco de atención del resultado deportivo a la seguridad de los cuerpos arbitrales dentro de los estadios. Aunque el empate entre Toluca y San Luis marcó la actividad sobre la cancha, la imagen que terminó recorriendo el futbol mexicano fue la del árbitro duranguense evitando una agresión en los instantes posteriores al silbatazo final.