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Tigres ha decidido blindar su proyecto deportivo y lo hace con un mensaje inequívoco: Guido Pizarro seguirá al mando hasta 2028, una extensión que refuerza la apuesta por la estabilidad y la continuidad en un club acostumbrado a competir en lo más alto. La renovación prolonga el vínculo del argentino más allá del ciclo inicialmente previsto.
La apuesta por el tiempo y la continuidad
Desde su llegada al banquillo en 2024, tras su retiro como jugador, Pizarro ha construido un equipo competitivo, reconocible y con una estructura táctica que la directiva considera sólida. Sus números lo respaldan: 60 partidos dirigidos, con 27 victorias, 19 empates y 14 derrotas, un rendimiento estable que ha permitido a Tigres mantenerse en la conversación de los contendientes.
El punto más alto de su gestión llegó en el Apertura 2025, cuando llevó al club a la final ante Toluca. Aunque el título se escapó en el Nemesio Díez, el recorrido confirmó que el proyecto tenía cimientos y que el argentino sabía competir en instancias definitivas. Para una institución que no levanta la Liga MX desde el Clausura 2023, ese avance fue una señal de que el camino era el correcto.
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¿El hombre adecuado para Tigres?
La directiva ha valorado no solo los resultados, sino también la transición ordenada que Pizarro ha impulsado en el vestuario. Su entendimiento profundo de la cultura felina, forjado en sus años como capitán, ha sido clave para sostener un grupo que combina experiencia, cantera y refuerzos estratégicos.
Con el nuevo contrato, Tigres le otorga margen para planificar fichajes, ajustar la plantilla y consolidar un estilo que busca transformar regularidad en títulos. La apuesta es clara: darle tiempo al técnico para que el proyecto madure y vuelva a colocar al club en la cima del futbol mexicano.
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