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Lorena Ancona explora la memoria de la tierra en nueva exposición

La artista presenta una exposición que se aventura en la relación entre territorio, memoria e identidad.

Lorena Ancona explora la memoria de la tierra en nueva exposición

DANIELA ALMAGUER 20 jun 2026 - 18:14

Entre la arqueología, el mito y la materia, la artista mexicana Lorena Ancona construye un universo donde la tierra conserva memoria. Esa búsqueda toma forma en “Ojos como pozos, boca como cueva”, una exposición que reúne una nueva serie de piezas cerámicas desarrolladas a partir de una profunda investigación sobre el cuerpo, el paisaje y las herencias culturales que sobreviven en los materiales.

La muestra propone un recorrido por una obra que dialoga con los saberes ancestrales, la cosmovisión mesoamericana y las posibilidades contemporáneas de la cerámica como lenguaje artístico.

Filosofía de la muestra

El punto de partida es Tlaltecuhtli, la deidad mexica asociada al origen de la tierra. Según el mito, los ríos nacieron de su cabello, los pozos de sus ojos y las cuevas de sus bocas. A partir de esta imagen fundacional, Ancona desarrolla una serie de piezas que entienden el territorio como un cuerpo vivo y a la materia como un archivo capaz de contener historias, transformaciones y huellas del tiempo.

Su trabajo se caracteriza por una aproximación que combina investigación histórica, experimentación material y observación del paisaje.

Tierras locales, arcillas y pigmentos naturales forman parte esencial de un proceso creativo en el que cada pieza surge de una relación directa con el territorio.

Más que utilizar materiales, la artista establece con ellos una conversación que vincula el presente con conocimientos transmitidos a lo largo de generaciones.

Entre la arqueología y lo vivido

En esta nueva producción, la cerámica se convierte en un espacio donde convergen memoria, naturaleza y cultura. Cavidades, relieves y formas orgánicas evocan tanto accidentes geográficos como fragmentos corporales, generando obras que parecen situarse entre lo arqueológico y lo vivo, entre el vestigio y la transformación.

La investigación que dio origen a la exposición se fortaleció a partir de la cercanía de Ancona con colecciones y referentes vinculados al mundo prehispánico. Su interés por la arqueología y por las interpretaciones simbólicas de las culturas mesoamericanas la condujo a explorar nuevas relaciones entre el paisaje, el cuerpo y los imaginarios ancestrales que aún resuenan en la cultura contemporánea.

Una entidad viva

La presencia de estas piezas encuentra un eco particular en el Anahuacalli, recinto concebido por Diego Rivera como un espacio donde arte, naturaleza y memoria histórica convergen. La arquitectura de piedra volcánica, sus sombras, corredores y atmósferas subterráneas parecen prolongar las inquietudes de la artista, generando un diálogo natural entre las obras y el entorno que las alberga.

Más que una revisión del pasado, “Ojos como pozos, boca como cueva” plantea una reflexión sobre la permanencia de ciertos conocimientos y formas de relación con la tierra.

La exposición invita a observar el paisaje no como un escenario inmóvil, sino como una entidad viva que guarda relatos, símbolos y memorias inscritas en su superficie.

Con esta muestra, Lorena Ancona reafirma una práctica artística que encuentra en la materialidad una forma de pensamiento y en la cerámica una herramienta para explorar las conexiones profundas entre territorio, identidad y memoria cultural.

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