Los gemelos, sus machetes y la enajenación agringada
Eran las 8:40 de la mañana del 1° de octubre en el ejido La Unión, en Torreón, Coahuila. Al menos eso es lo que asentaron las crónicas de los medios de comunicación. Vayamos al lugar. Estamos en la Secundaria 13, una escuela pública, justo hace dos días. Una mañana cualquiera durante el periodo escolar.
Es el momento de un cambio de clase.
Alumnas y alumnos en los pasillos.
De pronto se escuchan detonaciones.
Viene el recuerdo de los años negros en la región, cuando cárteles se peleaban cada barrio.
“¿Balazos?”, preguntan algunos en la secu. No, son petardos, dice alguien.
Cohetes, agrega alguien más.
Lo que viene parece extraído de un documental gringo, de una pieza de esas que exploran las contantes matanzas en las escuelas de Estados Unidos. O podría ser el guion chafa de una película de medio pelo en alguna plataforma en línea.
Dos gemelos, de 18 años, irrumpen en el plantel. Sí, dos gemelos, y llevan armas blancas, incluidos machetes que blanden.
Les dicen Los Cuates.
Los cuates. Una peli palomera de terror sin dinero para rifles de alto poder.
Pero no, esto es Torreón, Coahuila, México, y sí está sucediendo.
Uno de ellos, de acuerdo con testimonios publicados en la prensa, grita, vocifera, advierte: “¡Primer aviso! ¡Vamos por todas las mujeres!” Pero no sólo por ellas. De la nada, los gemelos agreden a profesores y alumnos.
Todos buscaron protegerse. Gritos. Terror. Los adolescentes se refugian en salones y colocan butacas contra las puertas para impedir el ingreso de ambos sujetos.
“Luego, luego agarraron al profe de español y lo machetearon todo”, relata un estudiante que cita el corresponsal de La Jornada en Torreón.
Pero sí, buscaban agredir a mujeres: la subdirectora, Nedi Edith Nevárez González, de 56 años, muere luego de ser atacada.
Los agresores avanzan por el plantel y van contra quien sea, contra las personas que encuentran a su paso. Dos maestros más resultan heridos y dos alumnos también. Están graves uno de los maestros y un estudiante de 13 años, según se informó. Otros dos heridos se encuentran estables.
Los dos presuntos responsables, los gemelos, fueron sometidos por habitantes del lugar que, alarmados, se acercaron al sitio. Resultó que ya son mayores de edad y al parecer son exalumnos de esa secundaria. ¿Qué detonó su furia, su maldad? No queda claro. Algunas versiones apuntan a que eran fanáticos de las matanzas que se perpetran en las escuelas estadounidenses y que quisieron emular las tragedias que ocurren allá. El fiscal lo trató de explicar así: “Entre sus pertenencias y dentro de sus primeras declaraciones hablan acerca de buscar pertenecer a grupos y de idolatrar figuras que en algún momento de la historia de otros países llevaron a cabo ataques como éstos”.
Leo que entre 1999 y 2025 se han registrado en Estados Unidos 2,515 incidentes con armas de fuego en escuelas de todos los niveles, lo cual incluye tiroteos, disparos e ingresos de armas a los planteles.
Eso les ha costado la vida a 218 personas y otras 512 han resultado heridas.
En México estamos muy lejos de esos datos de enajenación, pero cuidado: “El problema de las armas en las escuelas también lo tenemos en nuestro país y requiere de nuestra atención, porque el riesgo de tiroteos en los planteles está latente”, alertó a principios de año Víctor Manuel Sánchez Valdés, doctor en políticas públicas por el CIDE.
Es vital auscultar la salud mental de los adolescentes y jóvenes y revisar sus entornos, antes de que nos agringuemos, pero, además, no olvidemos que aquí tenemos nuestro sicariato nacional y su constante reclutamiento en los barrios.