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OPINIÓN

Los sesgos en nuestra estrategia de seguridad nacional

Con México en la mente

Los sesgos en nuestra estrategia de seguridad nacional

HÉCTOR SÁNCHEZ GUTIÉRREZ 24 ene 2026 - 04:03

Nuestra Estrategia de Seguridad Nacional presenta una brecha entre discurso político, diseño institucional y realidad operativa del país. A pesar de cambios normativos y despliegues constantes, la arquitectura estratégica sigue condicionada por sesgos que distorsionan identificación de amenazas reales, debilitan conducción del sistema de seguridad y reducen resultados positivos del uso de las capacidades disponibles. Estos sesgos solo administran riesgos, sin neutralizar amenazas estratégicas y preservar activamente la soberanía. "Es importante identificarlos, evaluar implicaciones estratégicas, construir escenarios prospectivos con indicadores de alerta, así como líneas de acción estructurales para su corrección".

Subordinamos la seguridad nacional a intereses políticos y de gobernabilidad, donde análisis-evaluación de amenazas depende de relatos oficiales, cálculos electorales e imagen pública. Minimizamos ignorando los riesgos sistémicos, reemplazando la planificación integral por comunicación política y un uso parcial de la fuerza pública e inteligencia.

"El sometimiento de la seguridad nacional al proyecto actual debilita la función preventiva del Estado y reduce la toma de decisiones basadas en riesgos reales".

La "Estrategia de Seguridad" se concentra en el discurso y la violencia interna, dejando fuera dimensiones clave como la económica, tecnológica, cibernética, territorial y geopolítica. Repiten existencia de coordinación formal, prevaleciendo la fragmentación de inteligencia, competencia institucional y la discontinuidad sexenal. Se privilegia la presencia sobre el control sostenido, mientras presiones externas como migración y crimen transnacional reconfiguran la agenda sin mostrar capacidades estratégicas.

"La Seguridad Nacional ha quedado reducida a una Seguridad Pública ampliada, incapaz de enfrentar amenazas estructurales".

Los escenarios prospectivos que provocan los sesgos son 'el crítico' donde se consolida un modelo de -administración del conflicto con expansión criminal-, captura de gobiernos locales, presencia militar sin control territorial y presión externa creciente. "Provocando la degradación del Estado y subordinación externa de la agenda nacional".

El 'intermedio' con ajustes tácticos sin corrección estructural, reduce temporalmente violencia donde acude, criminalidad sofisticada, inteligencia fragmentada y cooperación internacional reactiva. "Generando una contención prolongada con estabilidad frágil y crimen consolidándose como actor sistémico".

"El escenario 'deseable' es corregir los sesgos, reconceptualizar las amenazas, reintegrar la Inteligencia Estratégica y rediseñar-actualizando multifactorialmente Doctrina de seguridad nacional. Construyendo Poder estratégico y soberanía efectiva".

Los "Indicadores estratégicos de alerta temprana" son, los 'político-institucionales' por incremento de zonas sin presencia estatal, uso político de fuerzas, captura criminal de elecciones, expansión ilícita y desplazamiento interno. "Revelando la erosión del Estado y la penetración criminal en estructuras políticas y sociales".

Los 'geopolíticos' el aumento de condicionamientos externos, cesión de funciones soberanas y presión para intervenciones encubiertas o directas. "Evidenciando la pérdida de autonomía y la subordinación de la política de seguridad nacional".

Los 'de inteligencia' son la fragmentación de información, predominio de inteligencia táctica y ausencia de análisis multifactorial prospectivo. "Comprobando la incapacidad de anticipar amenazas y sustentar decisiones estratégicas de gobierno".

"Los sesgos y la corrupción convierten la seguridad nacional en simple administrador del deterioro, permitiendo al crimen organizado y actores externos definir nuestro poder real"

La corrección de los sesgos en la Estrategia de Seguridad Nacional requiere un "rediseño institucional". Comenzando con el saneamiento-profesionalización de estructuras en seguridad pública, definición de responsabilidades, competencias y blindaje contra la captura criminal. Planeación que garantice continuidad estratégica transexenal; y pasar del despliegue reactivo temporal al control territorial permanente, priorizar ruptura financiera, logística y política de organizaciones criminales, junto con la reconstrucción de capacidades locales del Estado.

"Desapareciendo la coexistencia existente con estructuras criminales"

Nuestra Estrategia de seguridad nacional debe ser un activo estratégico, convirtiendo los costos de seguridad en instrumentos de negociación externa. Aplicar esta seguridad como política exterior coherente, diversificar la cooperación internacional y evitar la subordinación a agendas externas. La reconstrucción del Sistema Nacional de Inteligencia es otro eje central que debe integrar de manera efectiva inteligencia civil, militar, financiera y tecnológica, separar la inteligencia estratégica de la operación política y garantizar la producción sistemática de escenarios, riesgos y cursos de acción.

Los sesgos actuales no son errores de diseño, sino distorsiones estructurales intencionales que han reducido la seguridad a una actuación de gobernabilidad y administración del deterioro. Mientras persistan, México convivirá con sus amenazas, compartirá su soberanía y limitará su acción a la represión. Corregirlos exige una decisión política de fondo: 'Reconstruir la seguridad nacional como interés supremo de la nación con una visión integral, que garantice estabilidad y permanencia'.

"México enfrenta una disyuntiva histórica. Avanzar hacia un modelo soberano de seguridad nacional que recupere control estratégico y poder real, o 'Consolidar un sistema donde el crimen organizado, la presión externa y la erosión institucional se conviertan en pilares permanentes de su estructura de poder".

HÉCTOR SÁNCHEZ GUTIÉRREZ.

General de División Estado Mayor y

Maestro en Seguridad y Defensa Nacionales

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