Marina
El mar está secando su vientre de ballena.
Se tendió panza arriba, voluptuoso y jocundo, entornó sus mil párpados de hipocampos y arena; bostezó una marea y se olvidó del mundo.
El sol hizo una lengua de su luenga melena y lamió toda sal en el vientre rotundo.
Con guirnaldas de pulpos en la frente serena sobre su lecho de algas el mar duerme, profundo.
El mar está soñando. A ritmo de gavota las sirenas arrullan el sueño del gigante.
Una canción de espuma sobre la espuma flota.
El mar se ha estremecida. Una onda larga brota, se tiende, suave, y borra en la orilla distante la huella diminuta de la última gaviota.
AFA.
¡Hasta mañana!...