Matcha, ¿enemigo de la leche? Esto dicen nuevos estudios
El matcha se ha convertido en uno de los favoritos de quienes buscan una bebida que combine estilo de vida saludable, energía y ese característico tono verde que ya es protagonista de cafeterías y redes sociales.
Sin embargo, alrededor del popular “matcha latte” ha surgido una duda, ¿la leche de vaca podría restarle beneficios? La respuesta no es tan tajante como algunos titulares sugieren. El matcha concentra catequinas, entre ellas el EGCG, además de cafeína y L-teanina, compuestos relacionados con sus propiedades antioxidantes y con efectos potenciales sobre la atención y la salud cardiovascular.
La controversia en las catequinas
Algunos estudios han encontrado que las proteínas de la leche, particularmente la caseína, pueden interactuar con los polifenoles del té y disminuir su actividad antioxidante en determinadas pruebas de laboratorio. Sin embargo, la evidencia en humanos no respalda la idea de que agregar leche “anule” el matcha.
De hecho, un estudio publicado en European Journal of Clinical Nutrition encontró que la leche no disminuía la biodisponibilidad de las catequinas del té, mientras que investigaciones posteriores han mostrado resultados mixtos dependiendo del tipo de té, la cantidad de leche y la forma en que se mide la absorción.
Entonces, ¿cómo tomarlo? Para quienes buscan aprovechar al máximo sus compuestos naturales, el matcha preparado únicamente con agua, al estilo tradicional japonés, sigue siendo una opción sencilla y directa. Pero eso no significa que un matcha latte con leche de vaca sea una mala elección ni que pierda automáticamente sus propiedades.
Las bebidas vegetales, como almendra, avena o soya, también pueden utilizarse si se prefiere su sabor o textura; simplemente conviene revisar que sean bajas en azúcares añadidos si el objetivo es mantener una bebida más ligera.
La conclusión es menos dramática y mucho más sencilla, la leche no convierte al matcha en una bebida “sin beneficios”.
Para quienes disfrutan de su sabor cremoso, el matcha latte puede seguir formando parte de una alimentación equilibrada; para quienes quieren una preparación más cercana a la tradición y evitar cualquier posible interacción entre proteínas y catequinas, tomarlo con agua es la alternativa más conservadora. Al final, más que declarar una guerra entre matcha y leche, se trata de elegir la preparación que mejor se adapte al gusto y al objetivo de cada persona.