Editoriales

 
OPINIÓN

Medio ambiente o inversión

Contraluz.

Medio ambiente o inversión

FERNANDO RAMÍREZ GUZMÁN 31 may 2026 - 08:57

La cancelación inopinada del proyecto Perfect Day, en Mahahual, Quintana Roo, por conducto de la Semarnat, deja al descubierto los criterios cambiantes ante asuntos similares que tiene la 4T. Por un lado, permitieron que se depredara la selva del sureste mexicano con la construcción del Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, en Tabasco. Por otro, se frena una inversión millonaria y se abona al clima de desconfianza que siente el inversionista extranjero.

El 16 de octubre de 2024, la presidenta Sheinbaum y la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, dieron a conocer, con entusiasmo, la inversión del orden de 600 millones de dólares, de la empresa naviera norteamericana Royal Caribbean, para desarrollar un parque acuático con más de 30 toboganes, 6 albercas, 3 playas, 12 restaurantes y 24 bares; todo esto dentro de un complejo turístico de 107 hectáreas.

Grupos de ambientalistas, de científicos, de buzos, habitantes de la zona, influencers y organizaciones no gubernamentales levantaron la voz para impedir que se concretara esa inversión que traería una seria devastación al ecosistema y al segundo arrecife coralino más grande del mundo como lo es el llamado Sistema Arrecifal Mesoamericano. Más de 4 millones de firmas se recolectaron para exigir la cancelación del proyecto.

No deja de llamar la atención que, derivado de la presión social, sobre todo en redes sociales, el gobierno federal, a través de la Semarnat, haya decidido dar marcha atrás. En rueda de prensa, el pasado día 19 de mayo, la secretaria, Alicia Bárcenas, anunció: “Me permito informarles que no se va a aprobar el proyecto de Perfect Day de Royal Caribbean. Sabemos que la empresa está también buscando desistirse del proyecto, pero nosotros, como Semarnat, no lo vamos a aprobar”.

El rechazo al proyecto por cuestiones ecológicas y ambientales es entendible, pero el retraso en la decisión para hacerlo es cuestionable. Se podrá decir que por cuestiones ideológicas la 4T se decanta en actuar con medidas en favor a los temas ambientales. Sin embargo, para construir el Tren Maya y la refinería en Dos Bocas devastaron la selva del sureste mexicano.

Hay que mencionar que un caso parecido se está dando en la Bahía de Ohuira, en Ahome, Sinaloa, en donde el pueblo indígena Yoreme – Mayo libra desde hace años una batalla legal en contra de la instalación de un megaproyecto, que se autorizó sin consulta previa, para construir una planta de producción de amoniaco anhidro, gas utilizado como insumo base para la producción de fertilizantes.

Tanto la Administración de AMLO como la de Claudia Sheinbaum han desoído los reclamos de las comunidades afectadas por el daño que le están causando a ese ecosistema y por talar de manera indiscriminada los manglares autóctonos. Al parecer, en este caso, la 4T ha preferido hacerse del lado del capital y dar la espalda al pueblo.

Valdría la pena agregar el hecho de que la Presidenta ha abierto la puerta al “fracking” o fracturación hidráulica, técnica para extraer gas y petróleo, que, al requerir enormes cantidades de agua, arena y químicos a alta presión, representa una seria amenaza para las comunidades y ecosistemas en donde se realiza.

Al parecer, el pragmatismo, motivado por la necesidad del crecimiento de nuestra economía, ha influido para que el gobierno se haga del lado de los inversionistas en perjuicio del daño al medio ambiente. Sin lugar a dudas, una total incongruencia de la 4T.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

Noticias relacionadas

EL SIGLO RECIENTES

+ Más leídas de Editoriales