Mirador
VARIACIONES OPUS 33 SOBRE EL TEMA DE DON JUAN
El caballero sevillano tiene ahora dos oficios: leer y recordar. De día lee, de noche recuerda.
¿Qué lee Don Juan? No lee libros de devoción. Los que leyó en sus años de colegio lo aburrieron soberanamente. Lee las obras de Vicente Espinel, de Mateo Alemán, de Juan de Timoneda, que lo hacen sonreír a cada página. "Ya tendré tiempo luego para entristecerme", dice.
Y ¿qué recuerda el hidalgo de Sevilla? Sus recuerdos pertenecen todos al género femenino. Evoca a las mujeres que amó. Algunas de ellas, piensa, lo amaron a él. Quizá lo amó una sola, pero ese amor valdría más que el de todas las otras.
¿Acaso se está volviendo filósofo Don Juan? Difícil es decirlo. Con frecuencia eso de filosofar es achaque de vejez, lo mismo que eso de recordar. Don Juan vuelve a los libros. Ahora lee un soneto de Quevedo, el que se llama "Amor constante más allá de la muerte".
¡Hasta mañana!...