Mirador
El gobierno y el clima tienen cierto parecido: no se puede confiar en ninguno de los dos.
Bonita primavera es ésta, de bajas temperaturas y con días nebulosos y de lluvia.
Se supone que en este tiempo debe brillar el sol, y el aire debe ser templado, o tibio, de modo que las abejitas y los pajaritos puedan dedicarse a la primaveral tarea de hacer más pajaritos y más abejitas. No es así.
Un viento oscuro sopla; la bruma pone su opacidad en los seres y las cosas; se ensombrece el ánimo y la naturaleza, malhumorada, se pregunta si acaso se ha equivocado de estación.
Sin embargo, a mí me gustan estos días de neblina y llovizna murmurante.
Son ocasión para charlar conmigo mismo, para buscar respuesta a mis preguntas.
Sé que, aunque no lo parezca, el sol está ahí. Otra vez se aparecerá, y la primavera será otra vez primaveral.
Espero no sonar demasiado sonoro si digo que siempre volverá a brillar la luz.
¡Hasta mañana!...