Mirador
Mi jardín es pequeño como el mundo.
Aun así en él caben mil prodigios.
Prodigio es la brizna de hierba.
Prodigio es el arbolito que salió solo y cuyo nombre no conoce nadie.
Prodigio es la rosa cuya propiedad me discuten Gertrude Stein, Shakespeare y Góngora.
Prodigio son los nupciales alcatraces.
Prodigio es esta planta llamada jazmín de Arabia, con aroma a Scherazada.
Y prodigio magnífico es este colibrí que ahora ves y luego ya no ves, y que cuando se posa en la rama del árbol la rama pesa menos.
¡Cuántos prodigios caben en mi jardín!
Todos son fruto del mayor prodigio que hay en la vida: la vida.
¡Hasta mañana!...