Mirador
Este amigo mío con el que tomo la copa -varias- los martes por la noche, se compró hace tiempo un sillón Voltaire, que desde entonces usa.
A tal mueble atribuye el hecho de haberse vuelto volteriano, es decir escéptico, jacobino, librepensador. Yo pienso que su volterianismo se debe más bien a sus lecturas, pero si me regalara el sillón no lo usaría.
Anoche, después de haber vaciado entre los dos un par de botellas de buen tinto, mi amigo dijo algo que me soliviantó. Afirmó que los sacerdotes de Egipto, lo mismo que los de Persia, Babilonia, Grecia y Roma, hablaban del más allá para poder comer en el más acá.
Le hice ver que su tesis era muy simple, pues no tomaba en cuenta la espiritualidad. Respondió que el espíritu tiene demasiada imaginación, en tanto que la materia es gran realista.
No entré en polémica con él.
Es inútil debatir con un borracho.
En ese momento él me dijo:
-No entraré en polémica contigo.
Y lo demás.
¡Hasta mañana!..